López, junto al consejero de Interior de su Gobierno, Rodolfo Ares, antes de comenzar el pleno de política general. | David Aguilar/EFE

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El lehendakari, Patxi López, abogó ayer por lograr en Euskadi «un gran acuerdo para la concordia» basado en el reconocimiento a las víctimas, en una política penitenciaria «flexible» que permita el acercamiento de presos a Euskadi y en el reconocimiento legal de todos los partidos que cumplan la legalidad.

López desgranó en el pleno de Política General su plan de paz y convivencia, en el que constató que el País Vasco vive «un nuevo tiempo» en el que ETA ya no condiciona la vida ciudadana y nadie reivindica la violencia terrorista, ya que incluso los presos de ETA se han sumado al Acuerdo de Gernika.

Concordia

En esta nueva situación de fin del ciclo terrorista, el lehendakari planteó «un gran acuerdo para la concordia» basado en diez premisas, entre las que figuran elaborar un «relato veraz» de lo ocurrido, el reconocimiento público a las víctimas de terrorismo, la exigencia del final de ETA «sin contrapartida ni condición» y la petición a los presos de que rompan definitivamente con la organización terrorista.

Pero también propuso una orientación «consensuada» y «flexible» de la política penitenciaria y facilitar un «acercamiento progresivo» de los presos a cárceles próximas al País Vasco siempre que ello favorezca su reinserción social, además de dar un «reconocimiento legal» a «todas las sensibilidades políticas que asumen el cumplimiento de la legalidad».

En este nuevo tiempo que se vive en Euskadi, en el que se ha impuesto el triunfo democrático y en el que ya no hay «ningún espacio público secuestrado por los violentos», calificó de «buena noticia» el pronunciamiento de los presos a favor del Acuerdo de Gernika «porque puede ser un paso más hacia su final».

Por ello, hizo un llamamiento a los reclusos de ETA para que «recuperen su propia voz y den nuevos pasos para acelerar el final definitivo del terrorismo», al tiempo que quiso dejar claro que la sociedad vasca no debe nada al abertzalismo radical porque aunque haya asumido la legalidad, eso «no les redime de su pasado, eso se lo tienen que ganar».