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El Tesoro Público culminó con éxito ayer su segunda emisión de deuda del mes de agosto, aprovechando la calma en el mercado por la intervención del Banco Central Europeo (BCE), lo que le permitió adjudicar una cantidad en el rango alto de las previsiones. Además, logró reducir el interés en las emisiones respecto a la última colocación del mes de julio.

Así, se adjudicaron 4.154,91 millones de euros en letras a un año con un interés marginal del 3,4 % y 1.541,28 millones en letras a un año y medio con una rentabilidad del 3,65 %, lo que supone una reducción respecto a la anterior subasta de esta denominación, el 19 de julio, cuando el rendimiento a un año alcanzó el 3,76 %, y el de 18 meses fue del 3,98 %.

La puja cubrió con creces el objetivo máximo de la emisión, que pretendía captar entre 5.000 y 6.000 millones de euros, en tanto que la demanda alcanzó los 13.882 millones de euros, lo que confirma el interés de los inversores por la deuda soberana española.

La alta demanda, que duplicó la cantidad finalmente asignada, demuestra que España no tiene problema de acceso a los mercados, y en palabras del economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, refleja que el riesgo de que España necesite un rescate «sigue próximo a cero».

Un producto competitivo

Otros analistas coincidieron en valorar la rebaja del interés respecto a la anterior emisión, además de afirmar que las letras españolas se convierten en un producto muy competitivo para los inversores.

La intervención del BCE en la compra de deuda pública española e italiana aportó al mercado una confianza y estabilidad que los analistas consideran «fundamental» para la buena acogida de la deuda española.

Además, los Técnicos de Hacienda (Gestha) calcularon que la reducción de los intereses en esta emisión ha provocado un ahorro de 20,1 millones de euros para las arcas públicas.