El Gobernador del Banco de España, Miguel Àngel Fernández Ordóñez, durante su intervención en el Círculo de Economía de Sitges. | S. Cases

El Gobierno aprobó ayer un real decreto sobre los recursos propios de bancos y cajas que penaliza los «superdepósitos», delimita las altas remuneraciones en la banca y dificulta que las entidades que hayan recibido dinero público paguen retribuciones variables a sus directivos. Por lo que respecta a los sueldos en bancos, cajas y empresas de servicios de inversión, la nueva norma trata de evitar incentivos perversos que animen a los directivos a asumir riesgos que pongan en peligro la entidad.

Por eso, según el tamaño y la actividad de la entidad, obliga a crear un comité de remuneraciones que apruebe esos sueldos. Entre el 40 % y el 60 % de la remuneración variable, que incluirá las aportaciones a planes de pensiones, se pagará en un plazo mínimo de tres años y la mitad de ella, en acciones u otros instrumentos en función de los resultados del grupo.

Algo que ya han empezado a hacer varias de las principales entidades, ya que es una iniciativa que aplaudió desde un primer momento el sector, tanto bancos como cajas. En el caso de las entidades que reciban fondos públicos, las retribuciones variables sólo se podrán abonar si lo considera oportuno el Banco de España, que además podrá limitar la remuneración total.

Reducir gasto

Por su parte, el Banco de España insta a las autonomías a no retrasar decisiones «enérgicas» de reducción del gasto. En su opinión, incumplir el objetivo de déficit sería mandar un mensaje negativo al mercado. El gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez ha reiterado que es «crucial» cumplir con el déficit para la credibilidad de España y pide sanciones «más automáticas» para los países que incumplan los objetivos. Respecto al mercado laboral, el gobernador ha considerado que una de las tareas más urgentes de España es acometer un cambio profundo en el marco legal e institucional del empleo, y ha remarcado que no se puede esperar «ni un minuto» en llevar a cabo esta reforma.

Fernández Ordóñez insistió hasta la saciedad en su petición a los gobiernos autonómicos y locales a no retrasar más las decisiones «enérgicas» de reducción del gasto para lograr que España puede recortar su déficit.