Rajoy conversa con Camps detrás de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. | Manuel Bruque

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El líder del PP, Mariano Rajoy, regresó ayer a Valencia un año después de su última visita, también por Fallas, y se reencontró con un Francisco Camps que pese a su hernia discal no ha quiso dejar de acompañarle en una visita marcada por la sátira, la indumentaria y la pirotecnia falleras.

Tras ser recibido en la estación provisional del AVE por el president de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa, Rita Barberá, Rajoy se ha desplazado hasta la comisión de la falla ganadora de este año, Convento Jerusalén-Matemático Marzal, rodeado de altos cargos de la Generalitat y del PP y bajo un sol primaveral.

«Rojoyeris Inutilus»

Sin embargo, solamente ha podido ver en ella cómo se le ha retratado como un «pájaro de mal agüero» y enjaulado, pues el tradicional letrero que «explica» la idea de los ninots más característicos desapareció ayer, en un acto al que el senador del PP Pedro Agramunt, miembro de la comisión fallera, ha restado importancia.

«Pájaro de mal agüero (Rojoyeris Inutilus). Espécimen especializado en señalar cataclismos, desastres, debacles, etc, con un comportamiento peculiar. Culpa a los demás, deja su excremento y desaparece», rezaba el cartel que hoy no han podido leer ni la comitiva popular ni las miles de personas que verán el monumento -que lleva por lema «El cazador cazado"- hasta que, mañana, las llamas lo devoren.

ZP: «Pájaro bobo»

Junto a su ninot está, también enjaulado y en este caso con su correspondiente letrero, el de José Luis Rodríguez Zapatero, descrito como «pájaro bobo» y «apardalado» (atontado). La comitiva, donde también se encontraban la líder de los populares catalanes, Alicia Sánchez Camacho, y el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, tuvo importantes dificultades para poder rodear el monumento para contemplarlo, pues la gran afluencia de público y de periodistas ha creado algunos momentos de tensión.