Los promotores de Sortu, el nuevo partido de la izquierda abertzale, a las puertas del Ministerio del Interior, en cuyo registro solicitaron su inscripción. | Efe - Ballesteros

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Sortu no pide el final de ETA. A pesar de que la nueva formación política de la izquierda abertzale supone «una ruptura total con el pasado», el portavoz del partido político, el catedrático Iñaki Zabaleta, eludió pedir la disolución definitiva de la banda terrorista ETA y sí reclamó el derecho a ser legal. Para Zabaleta, Sortu «es un proyecto nuevo absolutamente, que reniega de la violencia». El portavoz del partido político, que registró ayer en el Ministerio del Interior, tampoco contestó si el nuevo partido condena de manera retroactiva los más de 800 asesinatos que ha cometido ETA.

El Ministerio del Interior debe decidir ahora cómo actuar con los estatutos. El vicepresidente Rubalcaba, señaló el lunes que el Ministerio de Interior «enviará a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado los estatutos presentados junto con los informes policiales para que inicien las acciones que estimen oportunas».

Registro

Ocho de los diez promotores de Sortu llegaron a la sede del Ministerio del Interior para registrar el partido con el que Batasuna pretende acudir a las elecciones municipales y forales del próximo mes de mayo. El grupo posó durante unos segundos ante los medios de comunicación. A su salida, mostraron ante los medios de comunicación el sello con el que se acredita la presentación del partido.

A partir de ahora, el Departamento que dirige Rubalcaba cuenta con veinte días de plazo para trasladar estos estatutos a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado, que a su vez cuentan con otros veinte días de plazo para remitírselos al Supremo en caso de hallar indicios de algún ilícito penal por su relación con la ilegalizada Batasuna. De ser así, tendría que ser el Alto Tribunal quien tendría la última palabra. Los estatutos de Sortu registrados ayer por sus promotores en el Ministerio del Interior aseguran que será el diálogo, la negociación y el poder decidir sin limitaciones ni hipoteca alguna, lo que consolide una paz definitiva, duradera y estable en el País Vasco.