TW
1

La subida del IVA hizo que el consumo de los hogares cayese entre julio y septiembre el 1,1% con respecto al trimestre anterior, después de tres trimestres en los que este gasto se había recuperado e incluso acelerado.

El INE ha confirmado hoy el estancamiento intertrimestral de la economía -aunque el PIB volvió a avanzar en términos interanuales, el 0,2%- debido al deterioro del consumo y también al de la inversión, que cayó el 3% con respecto al trimestre anterior y el 7% en un año.

El empleo se redujo el 1,7% con respecto al mismo trimestre de 2009, lo que supone la pérdida neta de 295.000 puestos de trabajo a tiempo completo en un año.

Entre julio y septiembre el gasto privado retrocedió 2,6 puntos -en el segundo trimestre había crecido el 1,5%-, y también sufrió una fuerte desaceleración interanual, al pasar de crecer un 2,2% en el segundo trimestre a un 1,4% en el tercero.

El INE recuerda que el gasto que más se ha resentido ha sido el de los bienes duraderos, como los coches, debido a la desaparición de las ayudas a su compra, y atribuye el deterioro del consumo no sólo a la subida del IVA, sino también a la «continuada reducción» de la remuneración salarial.

El gasto público, sin embargo, se redujo una décima en términos interanuales, debido a su vez a la menor remuneración salarial de las administraciones.

En cualquier caso, el deterioro del PIB en los meses de verano no se explica sólo por el gasto, sino también por la inversión, que aceleró su caída.

Esto se debió a que la inversión destinada a bienes de equipo, que se había recuperado con un crecimiento interanual del 8,4% en el segundo trimestre, se desaceleró fuertemente en el tercero y sólo creció el 2,4% por la menor actividad y los pedidos industriales.

Mientras, la caída de la inversión en construcción se aceleró dos décimas, hasta el 11,6%, en un periodo en el que la destinada a la construcción de viviendas atenuó su deterioro, al retroceder casi tres puntos menos que en el trimestre anterior, el 16,4%.

La inversión para el resto de construcciones retrocedió paulatinamente, hasta el 8,5%.

El consumo y la inversión componen la demanda interna, que en consecuencia tuvo una aportación negativa al crecimiento en ocho décimas, cinco más que en el trimestre anterior.

Por el contrario, el sector exterior fue el que hizo posible el crecimiento, al aportar un punto a la evolución del PIB, siete décimas más de lo que pesó en el segundo trimestre.

Exportaciones

En este periodo, las exportaciones siguieron creciendo aunque algo menos -al pasar de un aumento del 11,6% al 8,7%- debido a la moderación de la demanda interna en los principales países de destino, los de la zona del euro.

La venta al exterior de bienes aumentó el 10,4% y la de servicios no turísticos se elevó el 5,4%.

El gasto turístico de los no residentes se incrementó notablemente, el 5,4% -frente a una caída del 0,9% en el trimestre anterior-, lo que supone el primer dato positivo en dos años y medio.

Las importaciones, desaceleraron mucho su crecimiento, que pasó del 9,3% en el segundo trimestre al 3,9% en el tercero.

La compra al exterior de bienes fue la más dinámica, con un aumento del 5,6%, mientras que la de servicios no turísticos cayó el 2,5%. El gasto turístico de los españoles en el resto del mundo aumentó el 5,2%.

Por otra parte, la actividad varió según los distintos sectores, ya que siguió mejorando en la industria y en los servicios, aunque de forma más moderada que en el segundo trimestre, y se siguió deteriorando en la construcción.

Así, la actividad de las ramas industriales, que registró una importante recuperación en el segundo trimestre al volver a crecer tras cerca de dos años de caídas, aumentó el 2,3%, sólo tres décimas más que entre abril y junio debido a la moderación tanto de la producción como de los consumos intermedios en el sector.

La industria manufacturera moderó su crecimiento (del 2,3% al 1,7%) mientras que las ramas energéticas lo aceleraron (del 0,8% al 4,6%).

La actividad de la construcción cayó dos décimas más, el 6,8%, mientras que los servicios de mercado aceleraron su actividad del 0,4% al 1%, aunque los de no mercado atenuaron la suya (del 0,6% al 0,3%).