El Comité Ejecutivo del PP se reunió ayer. Tras la reunión, María Dolores de Cospedal dio la opinión del partido sobre las declaraciones de Felipe González. | Javier Lizón

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Prácticamente todas las fuerzas de la oposición han censurado que el ex presidente del Gobierno Felipe González admitiera que aún hoy se pregunta si hizo bien cuando tuvo la oportunidad, y no lo hizo, de volar a la cúpula de ETA. Desde el principal partido de la oposición, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cree que el propio González «se ha puesto» en situación de decir que él mismo era la «X» de los GAL, y ha destacado que en la lucha contra el terrorismo «los atajos», al final, «ni son provechosos ni son aceptables».

«Que hubo guerra sucia y una persona tenía en su mano decidir si se mataba a alguien o no, no lo digo yo, ni lo dice un periódico», sino que lo reconoce claramente el ex presidente, ha dicho la dirigente popular, y no es «una interpretación del PP».

El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, ha recordado que el «enemigo a batir» por los demócratas en España «no es Felipe González, sino ETA». Duras han sido las críticas desde el nacionalismo vasco y así, el presidente del PNV en Alava, Iñaki Gerenabarrena, considera que la confesión de González demuestra que de esta forma «marca» quién era el «señor X» en el caso GAL.

Investigación judicial

En la misma línea, ha reprobado las declaraciones de González el presidente de Ezker Batua (EB), Serafín Llamas, quien ha reclamado a la Fiscalía General del Estado que investigue las declaraciones del ex presidente. Nafarroa Bai lo ha calificado de «enormemente grave» y, en su opinión, se pone en «entredicho» la «seriedad» de las estructuras del Ejecutivo y la «catadura moral» de algunas personas.

Tampoco la izquierda abertzale ha dejado escapar la ocasión para censurar la política antiterrorista y ha reclamado a la comunidad internacional que actúe para que el ex presidente sea juzgado por sus asesinatos.