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El trasplante de cara realizado en el hospital Vall d'Hebron de Barcelona, finalizado con éxito hace cerca de un mes, es el primero 'total' que se lleva a cabo en el mundo, ya que los nueve anteriores fueron parciales, como los realizados en el hospital de La Fe de Valencia y en el Virgen del Rocío de Sevilla.
La operación supuso el trasplante de toda la piel y músculos de la cara, la nariz, los labios, el maxilar superior, todos los dientes, el paladar, los huesos de los pómulos y la mandíbula, con la consiguiente cirugía plástica y microcirugía reparadora de los vasos sanguíneos.
El jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del hospital, Joan Pere Barret, explicó ayer en rueda de prensa que el paciente llevaba cinco años con una deformidad severa en el rostro, fruto de un traumatismo que le destrozó gran parte de la cara y le impedía desarrollar con normalidad funciones vitales como hablar, tragar y respirar.
El receptor de la cara, un hombre joven del que no se han facilitado más datos para preservar su intimidad, fue sometido previamente a nueve intervenciones quirúrgicas en otros centros hospitalarios, hasta llegar al Vall d'Hebron, donde las pruebas previas para garantizar la idoneidad de la operación se iniciaron hace dos años.
Barret explicó que el paciente se vio y se mostró satisfecho con la operación una semana después de pasar por quirófano, por lo que reaccionó «muy bien». Desde entonces el equipo hospitalario ha proseguido con los cuidados intensivos que permiten prever que en dos semanas el hombre será capaz de deglutir por sí mismo e incluso empezar a hablar.
En cualquier caso, el cirujano descartó que el paciente llegue a parecerse físicamente al donante «en absoluto», ya que el tejido blando se adapta a la cara del receptor y, aunque en este caso también se trasplantaron todos los huesos faciales por debajo de los globos oculares, también los huesos deben amoldarse. «Nunca habrá nadie con la cara de otro por la calle», aseguró Barret.
La consellera de Salud de la Generalitat, Marina Geli, indicó que la operación «abre la puerta a la ciencia» a posibilidades futuras en el campo de los trasplantes.
Geli hizo hincapié en la importancia de preservar la identidad de donante y receptor, además del «altruismo de la sociedad», como una de las claves del éxito de un programa de trasplantes que en el caso catalán tiene 26 años de historia. Precisamente, el Vall d'Hebron realizó esta semana el trasplante de pulmón número 500, el primer centro español que llega a esta cifra.
Barret defendió el uso de esta técnica para «gente desesperada» con funciones vitales afectadas, y no por criterios estéticos. Asimismo, señaló las dificultades de una operación «a vida o muerte».