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El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, dijo ayer que «la rebaja de último minuto» propuesta por el PP para el Estatuto era «inaceptable e incluso humillante» y anunció que el Grupo Socialista pedirá en las Cortes un pleno extraordinario en el que va a «plantear» la retirada de la reforma estatutaria.
Barreda siguió la sesión de la Comisión Constitucional del Congreso desde la sede de la Presidencia de Castilla-La Mancha junto a los representantes de la Mesa del Agua (los dirigentes empresariales, sindicales, agrarios y de las instituciones de la comunidad autónoma).
Tres años sin acuerdo
El líder socialista castellanomanchego aseguró que le hubiera gustado haber estado «de la mano» con la presidenta del PP regional, María Dolores de Cospedal, para compartir el éxito, pero que no fue posible porque «se ha comportado como un caballo de Troya de otros intereses». La propuesta hecha por el PP en la Comisión, a juicio de Barreda, «suponía retirar (del Estatuto) cualquier referencia positiva en relación al agua».
Según enumeró Barreda, supondría suprimir la referencia a la reserva hidrológica, suprimir la preferencia de Castilla-La Mancha, suprimir los informes previos y preceptivos para que se autoricen trasvases e incluso suprimir una alusión directa al Plan Hidrológico Nacional en la que se defienden «con claridad» los intereses de la región.
Barreda anunció que los diputados socialistas en las Cortes de Castilla-La Mancha van a solicitar un pleno extraordinario, que él desea que pueda ser celebrado «lo antes posible».
En ese pleno, según dijo, se va a «discutir lo ocurrido», y si el PP permanece con su postura «inalterable», entonces va a «plantear la retirada del Estatuto».
Barreda cree que es en las Cortes de Castilla-La Mancha «donde se tiene que dirimir» ahora, y recordó que ya advirtió de que si era devaluado, preferiría que fuera retirado y que ahora va a «elevar el tono».