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Los partidos nacionalistas vascos afrontan la celebración mañana del Aberri Eguna (Día de la Patria) divididos y, por primera vez desde la recuperación de la democracia sin ocupar la Presidencia del Gobierno autónomo y con el socialista Patxi López en Lehendakaritza. Además, Eusko Alkartasuna ha decidido sumarse a la convocatoria de la red Independentistak, en la que compartirá celebración con la izquierda abertzale.
El PNV ha elegido para su conmemoración, una vez más, la Plaza Nueva de Bilbao, donde, por primera vez en tres décadas, el acto no será cerrado por un discurso del lehendakari. El año pasado, a pesar de que estaba decidido, tras el acuerdo entre PSE-EE y PP, que Juan José Ibarretxe no repetiría mandato, el anterior lehendakari todavía lo era cuando ofreció su alocución a la militancia jeltzale.
Por lo tanto, el presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, será el encargado de dar hoy lectura a un manifiesto en el que apuesta porque su partido materialice iniciativas para que el Estado respete el sistema institucional «que emane de la voluntad del pueblo vasco». Además, señalará que el pacto PP-PSE busca «normalizar Euskadi» mediante un Gobierno vasco «sin rumbo» y «edificado para hacer frente al nacionalismo» y que tanto ese acuerdo como ETA resultan «ruinosos» para el pueblo vasco.
Al margen de esta convocatoria jeltzale, el colectivo Independentistak, que se declara compuesto por ciudadanos en favor de la independencia, ha logrado unir a la izquierda abertzale y a Eusko Alkartasuna con un programa similar al que en anteriores ediciones convocaba el Foro de Debate Nacional, puesto que prevé dos marchas que partirán a la vez desde Irún (Guipúzcoa) y Hendaya (País vasco-francés), para unirse ambas en el puente fronterizo de Santiago.
Eusko Alkartasuna decidió sumarse a la convocatoria de Independentistak y abandonar la que realizaba individualmente, que en los últimos Aberri Eguna había desarrollado en la localidad vizcaína de Gernika.
El portavoz del PSE-EE, José Antonio Pastor, afirmó que el PNV va a rescatar en su Aberri Eguna «el discurso rancio de la vieja patria vasca» desde el miedo a que «venga el coco de los españolazos», porque los jeltzales no quieren desaprovechar «la oportunidad» de pescar «en el caladero» de los votos radicales.