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La falta de deseo y la rutina en las relaciones es lo que más preocupa a los españoles, según un informe sobre Hábitos de salud sexual en la población española, que refleja que el 82 por ciento de los encuestados piensa que «sus relaciones íntimas podrían mejorar».
La encuesta, realizada on-line el pasado mes de diciembre a 3.000 personas de ambos sexos de entre 25 y 70 años por una compañía farmacéutica, sitúa la falta de deseo sexual como el primer problema para el 58 por ciento de las mujeres y el 52 por ciento de hombres, para los que la disfunción eréctil (30 por ciento), ocupa el segundo lugar.
El doctor Vicente Bataller, sexólogo y doctor en medicína y cirugía, dijo ayer, en la presentación del estudio, que en España, a pesar de reconocer una preocupación existente por este problema, sólo uno de cada diez hombres mayores de 54 años ha realizado alguna consulta médica sobre esta patología y sobre su posible tratamiento.
Consultas
La mayoría de las consultas se hacen en atención primaria, el 45 por ciento, seguidas del urólogo, con el 43 por ciento, y el farmacéutico, con un 10 por ciento, mientras que a través de internet se informan el 25 por ciento, la mayoría de ellos madrileños, valencianos y canarios, añadió.
El estudio pone de manifiesto que la mitad de los españoles no habla de sexo con sus amigos, y que los que más hablan son los ciudadanos que residen en la Comunidad Valenciana, Galicia, País Vasco y Extremadura, y que al hacerlo, son los vascos los más sinceros.
Mujer y menor de 35 años es el perfil de los más habladores sobre sexo, y también son las más sinceras a la hora de hablar del tema.
El 61 por ciento de la población encuestada está satisfecha con sus relaciones sexuales, y son los residentes en Cantabria y en Extremadura los que se reconocen más satisfechos de ellas (72 por ciento y 71 respectivamente).
El doctor Bataller, que ha situado el estrés, la ansiedad y la falta de tiempo en el origen de problemas como la pérdida del deseo sexual y la rutina, afirma que la sexualidad y el erotismo se pueden aprender y sugiere que para recuperarlos «se pongan los cinco sentidos en marcha».