Los trabajadores de Sintel levantan su campamento tras seis meses de protestas

BBVA concede un crédito de 2.500 millones para el pago de las nóminas atrasadas

| Madrid |

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El Campamento de la Esperanza llega a su fin tras seis meses instalando en el Paseo de la Castellana de Madrid después de que la asamblea de trabajadores de Sintel aprobara ayer el acuerdo alcanzado por los sindicatos y el Gobierno para solucionar la crisis de la compañía. Del mismo modo, uno de los requisitos fundamentales exigido por los empleados para levantar el campamento, el pago de las once nóminas retrasadas, se materializará en base a un crédito de 2.500 millones firmado también ayer por el BBVA. Concluye así, por tanto, la lucha sindical de 1.800 trabajadores.

Cuando un pequeño núcleo de la plantilla total de Sintel, ex filial de Telefónica, acampó el pasado 29 de enero en frente el Ministerio de Economía en Madrid, nada hacía pensar que sus reivindicaciones pudieran ser cumplidas y sus derechos solventados. 188 días después, el Consejo de Ministros aprobó ayer el denominado Plan Global de Actuaciones, tras ser analizado el jueves en la Comisión Delegada del Gobierno de Asuntos Económicos. Posteriormenete, fue ratificado por los sindicatos y el comité intercentros de Sintel que exigían como condición inexcusable para su firma el que todo el acuerdo se contemplara «por escrito».

El acuerdo, que tuvo únicamente 8 votos en contra y 9 abstenciones sobre un colectivo de más de 1.000 personas, contempla un plan económico y social para los 1.800 trabajadores e incluye la recolocación de más de 800 empresas del sector, así como un programa de jubilaciones anticipadas para unos 500 empleados y bajas incentivadas. Este proceso ha sido posible gracias al segundo expediente de regulación de empleo (ERE) aprobado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, por el que se normalizaba la situación de desempleo para la plantilla total de la compañía.

Según explicó el presidente del comité intercentros, Adolfo Jiménez, el plan recoge los tres objetivos que llevaron a los trabajadores a iniciar sus movilizaciones: cobro de salarios, ningún despido traumático y un plan industrial, que pasa por la recolocación de buena parte de la plantilla. Unas de las pautas más importantes reflejadas en el acuerdo es aquella que refleja que los contratos serán fijos, respetando la localización geográfica de los trabajadores y sin «discriminación por la situación personal de cada trabajador por su situación personal o sindical».

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