Un gran número de personas recorren las calles de Palma por el Día Internacional de la Mujer. | Jaume Morey

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La lucha feminista se quiebra por primera vez en las calles de Palma y deja un 8-M, Día Internacional de la Mujer, dividido en la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras y para erradicar las violencias machistas. La «resistencia trans» decidió caminar por separado con la nueva Coordinadora 8M Transfeminista con el objetivo de crear «espacios seguros para todas». Con esta idea llamaron a movilizarse a las 18.00 horas, una hora antes de que lo hiciera el Moviment Feminista de Mallorca (MFM), únicas organizadoras, hasta ahora, de las movilizaciones por el Día de la Mujer. La Coordinadora reunió este miércoles a 1.400 personas, según datos de la Policía Nacional, en la plaza de España en un acto en el que reivindicaron «la diversidad de las mujeres trabajadoras», como resaltó Sara Barceló, una de las portavoces. Las manifestaciones acabaron en sitios distintos.

Mientras su marcha arrancaba pasadas las 18.30 de la tarde, el Moviment Feminista de Mallorca agrupó a sus más de 3.000 participantes en el Parc de ses Estacions. Sandra Serra, una de las portavoces del colectivo feminista, lanzó un mensaje tranquilizador a los medios ante la nueva herida abierta que marca distancia con el colectivo trans: «Los movimientos fluctúan y las personas están en su derecho de irse a otros colectivos. Pero pensamos que juntas somos más fuertes, sobre todo porque contra quien tenemos que luchar es contra el patriarcado, no entre nosotras».

Algunos de los participantes mostraron incomprensión acerca de esta coyuntura: «No tengo ninguna opinión porque no sé la diferencia entre una y otra. No nos ha quedado claro el mensaje», decía una. «Yo soy partidaria de escuchar las dos versiones, pero no hemos tenido tiempo. En mi opinión, siempre se ha incluido por parte del Moviment Feminista a todos los colectivos, por eso me llama la atención esta decisión», comentó otra mujer.

Las opiniones de la gente, por lo general, navegaban entre la desinformación hasta la decepción por parte de otros grupos que apoyaban el transfeminismo. «Estamos aquí porque este es un espacio seguro para todas. El feminismo tiene que incluir a todo el mundo», compartieron Marina y Paula Perelló, que se sumaron a la primera, y que aprovecharon para lanzar un mensaje esperanzador: «No lo vemos como una división ni fractura. No queremos pensar así. Ahora hay tensión, pero esperamos que como movimiento sepa avanzar y llegue a un entendimiento».

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«Esta división resta, pero ante todo nos parece menos inclusivo el Moviment Feminista de Mallorca que la Coordinadora», remarcaron María, Xus y Aina, tres amigas que aseguraron haber participado en muchas de las manifestaciones del 8-M.

Mensajes

En ambas marchas se lucieron pancartas reivindicativas e ingeniosas. Se pudo ver unanimidad en el objetivo de erradicar las violencias y el patriarcado. Sin embargo, se vieron también otros carteles con doble intención, el de llamar la atención, como «Las mujeres trans son mujeres», que sostenía el regidor Alberto Jarabo, o «Transfobia es patriarcado».

La presencia de representantes políticos adquirió este miércoles un enorme protagonismo. Era de esperar, como vinieron anunciando, una clara separación entre los partidos del Govern. La candidata a la Alcaldía de Palma de UP, Lucía Muñoz, lo dijo claro: «Es en esta manifestación donde cabemos todas». Unidas Podemos, parte de los socialistas y de Més se sumaron al recorrido de la Coordinadora 8M Transfeminista.

Pero las principales autoridades políticas, como la presidenta del Govern, Francina Armengol, y del Consell de Mallorca, Catalina Cladera, así como el alcalde de Palma, José Hila, los tres del PSIB, se adhirieron a la que organizó el Moviment Feminista. «Las divisiones nunca son ideales, y menos con un movimiento como este», contundente, Armengol.