Los diputados de Més, en el pleno del Parlament en el que Armengol anunció los cambios. | M. À. Cañellas

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El PSIB y Més tienen sobre la mesa una propuesta para que en las próximas oposiciones, haya una prueba de catalán para quienes se presentan a la prueba sin tener un certificado. De esta manera, la no posesión del título no sería una barrera de entrada para participar en el proceso. Es una de las propuestas que se abordaron en la reunión que mantuvieron la presidenta del Govern, Francina Armengol, y el líder de Més, Lluís Apesteguia, en que se puso fin al conflicto lingüístico entre ambas formaciones.

Es una de las propuestas pensadas para dar más agilidad al proceso, aunque también se estudian otras, como la ampliación del número de convocatorias de certificación que se hacen al año. Se habla de la posibilidad de hacer tres convocatorias anuales, una cada cuatro meses, en lugar de las dos actuales.

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Donde parece que hay consenso entre los dos partidos es en la modificación de la ley de Función Pública para blindar que las exenciones del catalán en la sanidad no sean masivas, como se ha hecho durante estos años. De hecho se trataría de una modificación de la Llei de Normalització Lingüística para incluir una serie de condiciones que regulen el proceso de excepciones del catalán para acceder a la sanidad. Los términos en los que se está hablando es que las excepciones solo se dan en procesos de contratación temporal, no para los procesos definitivos de cobertura de plazas.

Dos años de plazo

En todos los casos se dará un plazo de tiempo para que la persona exonerada acredite que conoce el idioma, que podrían ser los dos años que se han ido dando hasta el momento.
La tercera condición que se está poniendo sobre la mesa es que en todas las convocatorias se exija el catalán de entrada y, en caso de que no se cubran las plazas, estas volverán a salir sin la exigencia del catalán, pero con las dos especificidades anteriores.

En cualquier caso, todas estas modificaciones ya no se plantearán para esta legislatura, ya que tan solo quedan ocho plenos en el Parlament antes de que Francina Armengol firme el decreto de disolución de la Cámara y de convocatoria de elecciones. Los cambios, por tanto, deberán abordarse en la próxima legislatura en caso de que la izquierda repita mandato.