Sergii, en Palma frente al autobús que ya han donado a las autoridades ucranianas. | ARCHIVOS

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Desde que estalló la guerra en Ucrania, Sergii Diadiura, originario de Kiev pero residente en Mallorca desde hace casi cinco años, se despierta cada mañana con la misma preocupación: «Pregunto a mi familia y amigos si siguen vivos, así que no te puedes imaginar cómo ha cambiado mi vida desde entonces». Todavía no ha podido ver a sus padres, aunque confiesa que su entorno más cercano «está bien», como también el de su mujer. Sergii es un exmilitar pero también donante del Banc de Sang i Teixits de Balears. La entidad le pidió ayuda para llevar hasta la frontera polaca un autobús cargado de material sanitario.

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«Intenté ponerme en contacto con alguna institución ucraniana y así lo hice. También colaboré con el Banc de Sang en la traducción de papeles y permisos», dice Sergii. Aunque él no pudo viajar a la frontera, sí lo hicieron Nadal Crespí y Carlos Forteza, jefe y trabajador del parque móvil del Banc de Sang, que transportaron el autobús donado hasta Zamosc, ciudad al sureste de Polonia, a 30 km de Ucrania. Tuvieron varios problemas técnicos, pero tras un segundo intento el pasado 31 de octubre llegaron a destino tras un periplo de 2.400 km. «Nos recibieron tres sanitarios en la estación de Zamosc. El ambiente era muy normal y tranquilo», rememora Nadal. Entre el material entregado, había camillas, desinfectantes, compresas para quemaduras o guantes. El vehículo lo adquirió el Banc de Sang en 2001 y ha recorrido durante más de dos décadas 220.000 kilómetros para atender a miles de donantes de Baleares.

Vida de Sergii

La última vez que Sergii Diadiura visitó su Kiev natal fue en diciembre del año pasado. En ese momento, «nadie imaginaba que podría ocurrir lo que ha acabado pasando». Pero ocurrió y todavía se acuerda de la primera noche en que estalló el conflicto: «Cada día recibía llamadas para ayudar a familiares de amigos que se mudaban a España, fueron meses caóticos». Sergii y su familia acogen actualmente a ucranianos en Mallorca. Pero sin embargo, lo más duro para él fue conocer que 20 de sus compañeros de promoción de la academia militar murieron en pleno combate, y casi todos eran coroneles. «Somos como una familia, y cada semana contactamos para saber cómo evoluciona la situación».

El apunte
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Sergii Diadiura explica que ha tenido conocimiento de que el ciudadano ucraniano que intentó hundir el yate de un ciudadano ruso en Mallorca tiene una casa en Kiev cerca de la suya. Asegura que no lo conoce, pero sabe que sigue en el ejército.