Juan José Gutiérrez y Loli Rubio, padres de Milan, están dispuestos a organizar una manifestación para exigir que el CEIP Son Caliu recupere el personal de apoyo. | Pere Bota

TW
34

Milan tiene cuatro años y trastorno del espectro autista. A pesar de las barreras, su familia estaba encantada con sus avances en el colegio. Pero este curso empezaron a notar ciertos cambios en el pequeño que les preocupaba. «De la noche a la mañana, dejó de avanzar», apunta Loli Rubio, madre de Milan. Cuando acudieron a la escuela para saber si sucedía algo, descubrieron que el niño se había quedado sin el profesional de apoyo con el que contaba hasta ahora, y que el CEIP Son Caliu, donde estudia el niño, estaba intentando que la conselleria cambiara de postura, sin suerte.

«La decisión de Educació se tomó porque Milan es capaz de controlar esfínteres. Según su criterio, es suficiente para que no reciba ayuda. Lo que parece que no saben es que él no puede ir solo al baño, ni sabe bajarse ni subirse el pantaloncito. También es necesario que le atiendan en el comedor y le animen a comer y, por supuesto, una ayuda extra en clase. En el que caso de nuestro hijo, el auxiliar técnico educativo (ATE) es imprescindible», denuncian los padres del menor, que han intentado ponerse en contacto con las diferentes áreas de la conselleria.

«Nos han pasado de un sitio a otro como una pelota. Llamas y no responden. Cuando tienes la suerte de que respondan al teléfono, te dicen que están en una formación. No te lo ponen nada fácil», lamenta Juan José Gutiérrez, padre de Milan, que recalca la importancia del auxiliar de apoyo. «Nuestro hijo no se comunica y la interacción social le cuesta un mundo. No es un niño de cuatro años cualquiera. Hace falta controlarlo en el comedor, decirle que tiene que estar sentado... antes sabía lo que tenía que hacer, ahora está solo».

En este sentido, Juan José y Loli hacen hincapié en el apoyo que están recibiendo en el CEIP Son Caliu, pero el equipo docente tiene las manos atadas. «Las maestras hacen lo que pueden. Pero tienen el tiempo que tienen y no hay manos suficientes. Piense que en clase de mi hijo hay 25 niños más. Milan no está avanzando como debiera. Llega a casa muerto de hambre. En el comedor hay una subcontrata, ni conocen el caso de mi hijo ni lo que tienen que hacer para que coma», explican Juan José y Loli. Por eso han decidido que coma en casa ya que, además, le han quitado la beca de comedor: «Comerá en casa. Habrá que repartirse. Pero es lo mejor para él»

A la espera de una contestación de la Conselleria d'Educación, los padres están valorando hacer más ruido montando una manifestación en el colegio. «Haremos cualquier cosa por nuestro hijo. Llegaremos hasta donde haga falta. Un auxiliar técnico educativo (ATE) no es un privilegio, es vital para niños como Milan. Necesitamos ese apoyo», finalizan.

Por su parte, la Conselleria de Educación recalca que no se ha eliminado el personal ATE, sigue habiendo dos en el centro de Son Caliu, pero tienen que repartirlos con el resto de menores con necesidades. En ese sentido, señalan que Milan iba con paquete a clase el curso pasado, y este año no. Lo que significa que gana poco a poco autonomía. «Las necesidades del niño están cubiertas», afirma un portavoz de la conselleria.