Actual depuradora de Palma. | Ultima Hora

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El proyecto de la nueva depuradora de Palma empieza a tomar forma tras la adjudicación ayer, por parte del Ministerio de Medio Ambiente, de la redacción del proyecto y la ejecución a una UTE formada por las empresas Tedagua, Copasa y Lantania por un valor de 118 millones de euros, según informó el regidor del área y presidente de Emaya, Ramón Perpinyà.

Esta futura instalación, que con una capacidad de tratamiento terciario de 90.000 metros cúbicos de agua al día, pudiendo alcanzar los 135.000 metros cúbicos en momentos punta, practicamente dobla las prestaciones de la actual depuradora que, según apuntó Perpinyà, está operativa desde el año 1975 y apenas puede tratar entre 45.000 y 60.000 metros cúbicos diarios.

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En principio, si se cumplen los plazos previstos, la depuradora Palma II estará en funcionamiento dentro de cuatro años, a final de 2026, ya que los adjudicatarios tienen ahora un plazo de 6 meses para redactar el proyecto, 30 meses para hacer las obras y 12 meses más para probar y ajustar su funcionamiento. El regidor, que calificó el anuncio de «histórico» para la ciudad, también apuntó que la nueva depuradora tendrá, a diferencia de la actual, capacidad para eliminar nutrientes como fósforo y nitrógeno, y también cuatro líneas de tratamiento lo que permitirá un mejor mantenimiento del circuito.

Perpinyà

Asimismo, anunció que el ministerio también ha presentado esta semana el pliego de licitación del nuevo emisario del municipio que tendrá casi 5.000 metros de longitud y que, en su opinión, mejorará toda la red de agua actual. Por último, el responsable de Emaya anunció que estos días ya se están realizando las pruebas del nuevo tanque de tormentas y del colector con idea de que puedan estar plenamente operativo en dos o tres semanas, una vez que ya llegaron, y se han instalado, los sistemas de bombeo que habían retrasado el final de las obras. Este tanque, que tiene una capacidad de 50.000 metros cúbicos, recogerá las aguas de lluvia de todo el municipio y las decantará así que, según estimaciones de Emaya, evitará entre el 80 y el 90 por ciento de los vertidos contaminados al mar y el consiguiente cierre de las playas.