El Faro de Capdepera. | ARCHIVOS

El grupo ecologista GOB ha denunciado que la nueva ruta de los faros del Consell, que discurre entre Cala Rajada y el Port d’Andratx (con una extensión de 283 kilómetros)«aumentará la presión humana sobre el litoral, incrementando los impactos que ya sufre una isla superpoblada como la nuestra». Ésta es una de las alegaciones que ha presentado el GOB al proyecto que, actualmente, se encuentra en periodo de exposición pública. Por ello piden su retirada y además porque, según exponen, «no se han evaluado de manera adecuada las repercusiones ambientales».

Alegan    que «esta ruta afecta de forma sustancial a los espacios naturales amparados por diferentes figuras de protección». Defienden que «unos 73 kilómetros de la ruta (el 26 % del trazado), se sitúan en espacios de relevancia ambiental como LIC, Zepa o parque natural y, otros 47 kilómetros (un 17% del trazado) lo hace en áreas naturales de especial interés (ANEI) o en zonas de elevado nivel de protección (AANP)».

Según los ecologistas el itinerario «intensificará la turistificación de los espacios naturales». Destacan que «aunque el proyecto dice que la ruta no ha de servir para incrementar el número de turistas sino para hacer un cambio de modelo, esta pretensión es una falacia. Una mayor influencia de turistas en temporada baja no contribuirá a un cambio de modelo sino se reduce la presión estival».

Nivel técnico

Otra de las alegaciones que presentan hace referencia a que el plan presenta «muchas carencias a nivel técnico, tanto a nivel de concreción de las actuaciones como de análisis de repercusiones ambientales». Lamentan que «se prevea la disposición de diferentes tipos de infraestructuras como refugios, aparcamientos o miradores y en cambio no se concrete a nivel cartográfico ni se detalle en absoluto». Además, consideran que «lo más grave sin duda es que no se prevea ninguna partida económica para la vigilancia de la que depende garantizar la efectividad de las medidas preventivas y correctoras para evitar impactos importantes como el    ruido que pueda afectar a la fauna, las basuras, el uso incontrolado del fuego». Los ecologistas dudan «de la capacidad del Consell para gestionar la ruta una vez implantada y promocionada». Concluyen que «tenemos la impresión que la voluntad del Consell de crear una nueva ruta de senderismo ha ofuscado la imprescindible reflexión previa sobre su conveniencia».