Imagen de 2011 correspondiente al tendido del primer enlace eléctrico entre la Península y Mallorca. | Archivo

Con la puesta en marcha del segundo enlace Península-Baleares, la demanda eléctrica de las Islas estará cubierta en 2030 en una media del 65 % por estas dos infraestructuras. Según el Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2021-2026, elaborado por el Gobierno central y Red Eléctrica de España, el segundo enlace podría ser una realidad en 2026, pero, en cualquier caso, la previsión apunta a que los dos cables de la Península y otras infraestructuras podrían alcanzar, como media, el 65 % de la demanda de las Islas en 2030, llegando al 100 % en períodos concretos, como en los horarios nocturnos o en la época invernal. El segundo enlace también está previsto en el Régimen Especial Balear.

Actualmente, el cable ya operativo entre la Península y Mallorca está cubriendo, de media, el 20 % de la demanda. Cabe destacar que esa aportación del 65 % en 2030 sería en su mayor parte de origen renovable y libre de emisiones. En este sentido, se podría apuntar que el primer cable ha servido para prescindir de la central térmica de carbón de es Murterar (Alcúdia) y el segundo servirá para hacer lo propio con las centrales de gas de Cas Tresorer y Son Reus (ambas en Palma). De este modo, el funcionamiento de los dos cables, además de cubrir la demanda con mayor seguridad, propiciará la consecución de los objetivos de reducción de emisiones.

El mencionado plan no sólo se refiere al segundo enlace, pues también se prevén baterías de almacenamiento en Menorca y Ibiza, y cinco compensadores (mantienen la inercia del sistema, alimentados por la propia red): dos en Santa Ponça, dos en Llubí y uno en Valldurgent (Calvià). El segundo enlace, a su vez, facilitará el segundo cable entre Mallorca y Menorca. Para el Ministerio, con la entrada del segundo enlace por el norte de Mallorca se compensa el flujo perdido por el cierre de es Murterar hacia el resto de la Isla y no es necesario instalar más tendido aéreo.

Los beneficios se cuantifican en una reducción de emisiones de 905.000 toneladas al año y una disminución de costes de 148 millones de euros anuales. Por otra parte, la demanda de energía eléctrica en Baleares aumentó en septiembre un 11,7 % respecto al mismo mes de 2021, mientras que en el conjunto de España bajó un 3,5 %.