Ángel Maya, Elena Ayala, Conxa Mascaró y Laura Planiol. | Marina J. Ramos

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La subida de precios, que se prolonga ya varios meses, ahoga a familias, especialmente de bajos recursos. Es el caso de Isaura Santos, a quien la subida de precios le pone todavía más difícil su situación de desempleo. En casa son siete, su pareja y sus cinco hijos, y solo entra una sola nómina, una pensión de viudedad. Este año la prestación se ha revalorizado un 2,5 %, pero no basta para hacer frente a un incremento de 50 euros mensuales de alquiler y una lista de la compra cada vez más cara. Sobreviven a muy duras penas: «[La inflación] la estamos sufriendo los más vulnerables». «Han subido todos los productos de primer necesidad ¡Incluso el agua la pagamos más cara!», criticaba este martes Elena Ayala, a la salida de un supermercado de Palma.

Cesta de la compra

Es, precisamente, el encarecimiento de la lista de la compra lo que más preocupación suscita entre los ciudadanos. De entre los alimentos con mayor alza de precios se encuentra la carne y el pescado. «Antes compraba un paquete de tres pechugas de pollo y me costaban entre tres y cuatro euros. Ahora, ya van a siete, y eso que es algo sencillo para comer, ningún lujo», critica Laura Planiol. Tina López, que es más de pescado, ha percibido tanto este aumento que ha reducido su consumo, tanto de pescado fresco como en conservas. «Lo notas en productos cotidianos: el pan, la leche, los huevos...Cosas que tienes que comprar sí o sí cada día y vas viendo que cada día son más caras», explica Ángel Mellado, afectado este mes, además, por la vuelta al cole de sus hijos África y Lucas. Para ahorrar, se limita a lo que apunta en la lista de la compra, antes de salir de casa. Sumando lo que antes se gastaba en pequeños lujos, ahora lo destina a productos básicos. «Ojalá pudiera decir que algo no ha subido. Hoy todo es mucho más caro», concluye Ángel Maya, quien lo atribuye al encarecimiento de la electricidad y del petróleo.

Electricidad y gasolina

Tina lo ha notado de primera mano. Vive sola y ha pasado de pagar cada mes un recibo de luz mensual de 40 a 100 euros, más del doble por el mismo consumo. «Y eso que ni siquiera cocino en casa, solo pongo a veces el aire acondicionado». También ha percibido el incremento en la bombona de butano: de 14 euros a 22. Para los asiduos del coche, el golpe del IPC les ha impactado de lleno. Gonzalo Martín está pagando actualmente unos 200 euros al mes de gasolina. Antes eran casi la mitad. Ante el difícil escenario, Tina se resigna, de momento, y confía en un cambio político el año que viene: «Creo que no lo están haciendo bien [los políticos]. En otros países no sufren tanta inflación como aquí», remarca. Y no es la única. La tendencia alcista se traduce, en ciertos casos, en una crispación política que se percibe en la calle.

No ha sido un cambio repentino, sino pequeñas subidas continuadas, de céntimos, que han hecho mella en los bolsillos de los ciudadanos con el paso de las semanas y los meses: «Si antes un producto costaba 1,50 €, te lo suben a 2 € y después, incluso, más», expone Conxa Mascaró, quien se ha limitado, como tantos otros, algunos «caprichos». Ni tanto chocolate ni tantas salidas a restaurantes. Son muchos los que ya se aprietan el cinturón y plantean una época de austeridad para resistir, no solo a la inflación, sino para prepararse para un invierno que se anticipa duro.