El cónsul honorario francés en Mallorca, durante la entrevista con Ultima Hora con motivo de la Fiesta Nacional francesa. | Pilar Pellicer

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Francia celebra este jueves, 14 de julio, su Fiesta Nacional de Francia, día con multitud de celebraciones en el país galo y en sus colonias esparcidas por el resto del mundo, entre ellas, Mallorca. En la Isla hay inscritos oficialmente unos 4.000 franceses -aunque se calcula que la cifra se sitúa entre los ocho y diez mil-. Su representante, Michel Magnier (Palma, 1969), cónsul honorario de Francia en Mallorca, remarca que se trata de «un momento en que los franceses tenemos a bien recordar nuestra historia, nuestros valores y pensar en el futuro». Hijo de una modelo madrileña de Balenciaga y un arquitecto francés que se conocieron en la plaza Gomila de Palma en los sesenta, Magnier es el cónsul honorario de Francia en Mallorca desde el 3 de noviembre de 1993, durante el mandato de François Mitterand. Se ha convertido ya en el representante que más tiempo ha ocupado su cargo en las Islas.

Mallorca y Francia han mantenido desde hace siglos un vínculo estrecho. Son culturas similares, bañadas por el mediterráneo, con una lengua, gastronomía y forma de ver la vida parejas. Los flujos migratorios entre ambas regiones han sido constantes, aunque cambiantes con los años. En la última década el prototipo de residente francés en Mallorca ha pasado de jubilados a personas de entre los 35 y 50 años, familias enteras con niños en edad escolar. Entre los parámetros que motivan este cambio de paradigma, explica el cónsul, se encuentran la búsqueda de un lugar con menos tensiones, en un entorno parecido y muy bien comunicado con Francia, a apenas hora y media de París en avión. Además, muchos de ellos apuestan por la creación de empresas en sectores como el inmobiliario, la náutica, el diseño o el vino. «Yo siempre les digo lo mismo: comprender, entender y proponer», subraya el diplomático. Con tal motivo, el consulado francés colabora con asociaciones, como el Club de Empresarios de la PIAF (CEP) que trata de aunar a empresarios francófonos y otros residentes en la isla para crear sinergia o Francia a la Vall de Sóller, cuya labor es buscar entre el pasado para conocer y mantener viva la bonita historia de amor entre Sóller y Francia.

Incremento en los vuelos que recibe el Aeropuerto de Palma

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Un nicho

El turismo francés en Mallorca también se ha incrementado en los últimos años y de forma muy notoria, «entre un 15 % y un 20 % anualmente. Francia está redescubriendo Mallorca. Es un nicho y cada vez va a ir a más», apunta Magnier. Concebían Baleares del estilo Benidorm, pero desde La PIAF, y en colaboración con el Consell de Mallorca, se ha promocionado Mallorca de cara a un turismo familiar, de nivel adquisitivo medio-alto, que busca tranquilidad muy cerca de su frontera.

En relación a este aumento de visitantes, hablar francés, asegura, es cada vez más útil y necesario y aboga por fomentar su aprendizaje. «El año pasado visitaron Mallorca 850.000 francófonos. Si hemos hecho esfuerzos para hablar a la clientela alemana, ese mismo interés debe de existir con Francia. El potencial de clientes implica conocer el idioma». No es una habilidad que favorezca solo en la hostelería, sino que «si hay un arquitecto que hable francés será más fácil que gane ese mercado». Tampoco se delimita al ámbito profesional...«Cuando uno habla francés, lo habla de corazón a corazón», mantiene. El verano se le antoja a Magnier con mucho trabajo, debido a la gran afluencia de turistas franceses que se esperan. Sin embargo, este jueves por la tarde la tiene reservada para la celebración con sus compatriotas de un día señalado en el calendario. Cantará la marsellesa dos veces, en el Port de Sóller y en la fiesta de la PIAF en Illetas.