El Gobierno ya ha confirmado que la bonificación de 20 céntimos por litro de gasolina se prolongará hasta después del verano . | Agencias

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La imparable escalada del precio de los hidrocarburos ya ha devorado los efectos del descuento aplicado por el Gobierno: los consumidores baleares ya gastan más que antes de la entrada en vigor de la bonificación de 20 céntimos por litro el pasado 1 de abril. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el precio medio del litro de gasolina 95 en las estaciones de servicio baleares el pasado 31 de marzo se situaba en 1,856 euros. El pasado miércoles ya estaba a 2,177 euros, por lo que llenar un depósito de 50 litros costaba 98,85 euros con el descuento, unos seis euros más que antes de la bonificación (92,80 euros).

Una diferencia similar para la gasolina 98, que ya está a 2,331 euros el litro: llenar un depósito de la misma capacidad sale a 106,55 euros con la bonificación cuando el 31 de marzo el coste era de 99,2 euros. El diésel, por contra, se salva en esta comparativa al no haber experimentado una escalada tan pronunciada y el coste aún se mantiene ligeramente menor al de antes de abril. El descuento en la gasolina, que se prorrogará hasta después del verano, fue una de las principales medidas del plan  del Gobierno para frenar el encarecimiento de los combustibles provocado por la guerra de Ucrania. Govern y gasolineras de las Islas dudan de la eficacia a medio y largo plazo que puede tener un descuento fijo e indiscriminado en un escenario tan volátil.

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Para Pep Malagrava, director general de Energia i Canvi Climàtic, «esta ayuda era necesaria cuando se aprobó pero no puede sostenerse indefinidamente porque depende de un mercado, el petrolífero, que no controlamos». No obstante, el estar atados de pies y manos a unos condicionantes que trascienden ámbitos estatales e incluso el marco de la UE no es óbice para no fomentar iniciativas que suavicen los efectos de la tormenta energética. Entre esas recetas, Malagrava destaca reducir el precio del transporte público y aumentar líneas y frecuencias, a fin de hacerlo más atractivo y competitivo «y que así la gente no se vea forzada a utilizar tantos vehículos particulares». Asimismo, critica que se mantenga el carácter generalizado del descuento, ya que «los más beneficiados son los que consumen más, las rentas más altas». Así , subraya que la bonificación «no tiene sentido si no es progresiva», por lo que apostaría por «reformularla» a fin de pulir sus puntos flacos.

De la misma opinión es el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de Balears (AESBA), Joan Mayans, quien señala que «nosotros desde el principio proponíamos una rebaja fiscal» como medida paliativa realmente eficiente. «Esta bonificación no puede ser eterna», afirma para añadir que los niveles de consumo no han aumentado en los últimos meses, salvo por los turistas. Por otro lado, califica de «normal» que el diésel aún se mantenga más económico con el descuento, ya que eso se debe a que está menos gravado.

El apunte

El parche falla

El conejo que el Gobierno se sacó de la chistera para calmar a los transportistas ya no encandila a nadie, en pocos meses la rebaja de los 20 céntimos ha desaparecido como ayuda. ¿Qué hacer? Bueno, siempre queda pedirle al rey emérito que interceda por sus antiguos súbditos ante los amigos que tiene en la OPEP, además de que el Gobierno siempre puede reducir la fiscalidad sobre los carburantes; opción esta que no es moco de pavo. Mientras, amable lector, ya sabe. Pocos acelerones, marchas largas y velocidad moderada. No llame a un taxi, están muy ocupados.