El acuerdo alcanzado entre Govern y la patronal de las navieras CLIA en diciembre pasado en Hamburgo fijó un máximo de tres buques al día, uno de ellos un megacrucero. | Jaume Morey

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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, quiere seguir el ejemplo de Palma y limitar el acceso a tres cruceros diarios en el puerto Barcelona. Considera que el impacto que tiene el turismo masificado en la Ciudad Condal no sale a cuenta económicamente y, por ello, propone «regular y limitar la entrada de los buques de forma clara y precisa». Pone como ejemplo práctico de buen funcionamiento el acuerdo alcanzado por el Govern balear y la patronal de los cruceros CLIA, ya que el acuerdo alcanzado ha sido satisfactorio para todas las partes. Colau ha pedido por carta a la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez; al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y al presidente del Puerto de Barcelona, Damià Calvet, crear una mesa de trabajo entre administraciones para abordar el límite de cruceros en la capital catalana.

El Ajuntament de Barcelona envió este miércoles una carta a cada uno de los responsables políticos, en la que les expone su preocupación por el incremento del turismo de cruceros en Barcelona: «Este mes de mayo estamos viviendo una realidad del todo insostenible», puntualiza la carta firmada por Colau. En la misiva, se incide en que este hecho provoca una masificación turística, especialmente en el centro de la ciudad, y también un impacto en el medioambiente. Apunta la alcaldesa que «es imprescindible hacer frente a la situación con una regulación que limite la actividad». Al mismo tiempo se especifica que, para ello, «lo tenemos que hacer a través de un gran pacto entre las administraciones que nos permita fijar un límite razonable a la llegada de cruceros al puerto, tal y como ha hecho el Govern balear».

Reacciones

El conseller de Turisme i Treball, Iago Negueruela, reconoció que estaban al corriente de la iniciativa de la alcaldesa y afirmó que «las regulaciones turísticas que estamos aplicando en Baleares, así como la nueva ley, tienen un seguimiento especial en el resto de autonomías». Sobre el comentario positivo de Colau con la regulación de cruceros en Palma, señaló: «Es positivo que se reconozca el trabajo que realizamos en Balears para mejorar la sostenibilidad turística, de ahí que agradecemos a la alcaldesa que nos ponga como un referente a seguir por los resultados positivos obtenidos en todo lo concerniente a regular la llegada de los cruceros».

Negueruela añadió que para lograr el acuerdo sobre el puerto de Palma «todas las partes hemos tenido que ceder». Precisamente, la regulación de cruceros en Palma y la nueva ley turística balear han propiciado que el conseller haya sido invitado a participar en la próxima Summit de Génova, que tendrá lugar a mediados de junio. «El acuerdo con CLIA es innovador y somos, en este sentido, ya un referente a nivel autonómico y en el resto de puertos del Mediterráneo», apuntó el conseller.

El apunte

Venecia prohíbe los megacruceros

El Gobierno italiano aprobó el pasado año un decreto con el que se puso punto final al paso de grandes embarcaciones, principalmente megacruceros y de mercancías, por los canales de la Venecia.    La medida entró en vigor en agosto de 2021 y desde entonces solo pueden navegar por sus canales el vaporetto y pequeñas embarcaciones de transporte de pasajeros, caso de los ‘water taxis’.

Punto de vista
Germà Ventayol

Palma como ejemplo

Germà Ventayol

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también quiere limitar la llegada de cruceros al puerto de la Ciudad Condal; comparte la misma preocupación que Palma. Con todo, el impacto de una regulación en la capital catalana tendrá un efecto exponencial ya que el tráfico de cruceristas es muy superior, tanto por el número de barcos como por ser un puerto base para numerosas rutas por el Mediterráneo occidental. Esto significa mucho dinero para el Puerto de Barcelona en particular y para el Estado en general. A partir de aquí, toda la suerte del mundo para la alcaldesa de Barcelona.