Sebastià Roig, Javier García y muchos otros retrataron a sus compañeros durante la pandemia. La muestra estará en la plaza del Mercat hasta el domingo.  | Jaume Morey

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La fase aguda de la pandemia «ha sido difícil», no lo niegan. Durante dos años, la enfermería ha tenido que reinventarse para seguir dando cuidados y humanidad en una época en que tocarse estaba desaconsejado. Con la mirada puesta en el Día Internacional de la Enfermería (el 12 de mayo), el equipo coordinador de la Estrategia de Cuidados del IB-Salut, AmbCura, inaugura una exposición en la plaza del Mercat de Palma buscando empatía. «Que la gente vea lo que hemos hecho y sentido», explica María Viña, una de las responsables.   Quieren mostrar la mirada de la enfermera y el trabajo desarrollado en la pandemia. «Ha sido duro para todos, pero nosotras hemos dado el 200 % y queríamos representar cómo se ha vivido desde dentro, no sólo en las UCI, hay mucho más detrás y estamos orgullosas del trabajo», añade Elena Orbai. «La humanización es nuestro trabajo y ha habido momentos en que ha sido difícil mantenerlo. La exposición demuestra cómo se han buscado las maneras para mantenerla. Muchas veces no somos conscientes de lo que somos capaces hasta te encuentras delante», añade. Y es que los sanitarios tuvieron que estar al pie del cañón, a las duras y a las maduras. «A pesar del miedo nunca se dejó de lado nuestra tarea principal que era cuidar a las personas», dicen ahora.

Enfermería ha vivido una transformación de su trabajo en todas las variantes. «Primaria siguió haciendo domicilios pero de otra manera mientras se creaban unidades de rastreo, UVAC, vacunación, o en los hospitales personalizaban la atención pese a tener que aislar a gente o atenderlos disfrazados», añade otra enfermera, Susana González.

Lo reconoce también la directora de enfermería de Atención Primaria, Consu Méndez: «Ha habido que esforzarse en algo que no era lo que habitualmente hacían», señala. Pero no fue casual que este colectivo se dedicara al rastreo, sobre todo al principio, «había que hacer un seguimiento clínico porque no había pruebas, la gente estaba en su domicilio, y era lo mejor...», recuerda ahora. Méndez habla de «miedo», «cansancio» e «incertidumbre» pero «no ha faltado motivación», remarca, «porque lo han dado todo». Esta semana se celebra la recuperación de la actividad habitual del sector que estaba más parada.

En este sentido, orgullosa de la profesión a la que pertenece, acudió también la consellera de Salut, Patricia Gómez. Consciente de que la falta de especialistas puede ensombrecer la festividad, recordó que el Govern ha dedicado esfuerzos a estabilizar plantillas e incrementarlas. «Proyectos clínicos como la estrategia de curas ponen de manifiesto que la profesión en las Islas es de altísimo nivel», añadió.