La mesa redonda, celebrada en la Fundació La Caixa, fue moderada por el catedrático de la Universitat de les Illes Balears Llorenç Huguet y fue seguida por numeroso público de manera presencial y a través de internet. | Jaume Morey

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El Grupo Balear del Club de Roma repasó este jueves en una mesa redonda los efectos de la guerra en Ucrania. El economista Antoni Bosch, exsocio de Ernst and Young, avisó de las consecuencias: «Un alargamiento de la guerra con un aumento de las restricciones a las exportaciones de crudo de Rusia situará a Europa en una situación difícil». Sin embargo, el experto pone en ese campo la posibilidad de acabar pronto con la invasión: «En la medida en que Europa sepa mantener el equilibrio entre las sanciones a Rusia y poder aguantar el esfuerzo en términos financieros, va a ser la clave del final de este tema. Puede hacer que sea lo antes posible».

El embajador español Jorge Dezcallar se adentró en las raíces geopolíticas de la guerra: «Hay un error de Occidente, que es pensar que Rusia fue vencida en 1989 y lo que fue derrotado fue el comunismo por su ineficiencia». Señaló que, en los últimos años ha percibido una «desestabilización en su zona de influencia» y que ha aprovechado lo que entiende como un momento de debilidad en Occidente para intentar poner orden: «Un presidente de EEUU muy discutido en su país, trasquilado tras la operación en Afganistán; en Alemania hay un canciller recién elegido, un primer ministro británico con sus guateques distraído y Francia, con elecciones. Piensan que es el momento de intervenir y decide hacerlo con unos objetivos que no se sabe muy bien cuáles son».

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Por su parte, Luis Grau, catedrático de Derecho Internacional de la UIB, repasó la situación jurídica, con el Consejo de Seguridad de la ONU bloqueado por el veto ruso y una condena a la invasión por parte de la Asamblea. «Los efectos prácticos no son muchos, pero el Derecho sigue ahí», dijo. También valoró la posibilidad de que el Tribunal Penal Internacional intervenga ante posibles crímenes de guerra, toda vez que Ucrania sí aceptó la competencia de este órgano: «Sí podrían ser enjuiciadas personas sin son puestas a disposición».

Bosch planteó una serie de riesgos si el conflicto se extiende: «Hay estimaciones que sitúan el precio del barril de petróleo en 185 euros si se impiden las exportaciones desde Rusia, lo que dejaría el crecimiento económico casi a cero». A la vez que se plantea una gran incertidumbre sobre qué ocurrirá: «Lo que está descontando el mercado es que nos vamos a ver en una situación difícil de reconvertir a largo plazo». Avisa que ahora mismo no se aprecia una tendencia clara en las bolsas sino que se encuentran en medio de una «gran volatilidad». «Estamos en el filo de la navaja, no podemos llegar a un extremo porque no tenemos margen de maniobra», añadió sobre la prolongación de las sanciones a Rusia, aunque cree que la propia economía de los invasores se va a ver muy perjudicada en los próximos meses y que aflorará un malestar social.

Por su parte, Javier Martínez Herráiz, experto en ciberseguridad de la Universidad de Alcalá, explicó cómo desde enero arrancaron los ataques informáticos de Rusia a Ucrania. «Desde el inicio formal de la guerra han aumentado los ciberataques un 20 por ciento, a Rusia solo un uno por ciento». Sin embargo, plantea que no se ha llegado a interrumpir el funcionamiento de la red en Ucrania: «Parece que no se ha querido dejar a oscuras. Ha habido ataques pero no han sido radicales». A la vez, avisa de que hay un aumento en el flujo de datos que hace augurar futuros ataques cibernéticos también a Occidente.