La estación, en plena Tramuntana, es una instalación de reducidas dimensiones, pero funciona diariamente.

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El próximo mes de mayo se cumplirán los 20 años de funcionamiento de la única estación sismológica de Mallorca. Dependiente del Instituto Geográfico Nacional (IGN), integra una red de 116 instalaciones para la detección de terremotos y se sitúa en el municipio de Escorca, cerca del refugio de Tossals Verds. Jordi Giménez, experto en geología y sismología, explica que «con anterioridad a la actual había una estación cerca de Selva, pero el IGN inició un proceso de renovación de sus instalaciones sismológicas y a muchas obsoletas las dio de baja. Es el caso de la de Selva, que fue sustituida en tecnología y también en ubicación por la de Tossals Verds, mucho más aislada. Estas estaciones deben estar lo más aisladas posible de carreteras y ruido urbano, pues son muy sensibles y captan cualquier vibración. Que estén aisladas no significa que se ubiquen en un lugar muy remoto, pues al mismo tiempo deben ser accesibles. La estación de Tossals Verds cumple estos requisitos. Está aislada y es accesible, pero por ahí pasa muy poca gente».

Las estaciones sismológicas antiguas funcionaban con un péndulo enterrado que se movía con la vibración del terreno. Al moverse, dibujaba las conocidas oscilaciones sobre un sismograma, es decir, un tambor de papel que iba girando. Giménez señala que «ahora, todo el funcionamiento es digital y se envían los datos cada día por satélite –imagen circular– a la sede del IGN de manera directa e instantánea. El sistema es totalmente autónomo. La alimentación de energía se logra con una placa solar, pero también hay baterías para garantizar el suministro».

Existen estaciones en todo el territorio español, pero, apunta Giménez, «donde hay más actividad sísmica hay una red más densa. Así se puede localizar mejor el origen de un terremoto. En Baleares, además de Mallorca, tenemos otra en Eivissa. Esta última tiene sentido por su mayor proximidad a la zona de Alacant y Murcia, territorio donde hay actividad sísmica de cierta intensidad».

Tres captaciones

Sobre la capacidad de captación, el geólogo señala que «si pasa un camión cerca de la estación de Mallorca, su vibración será percibida, pero no por la de Eivissa, por lo que no se le dará importancia. Dos estaciones pueden captar un movimiento y a partir de ahí fijar un punto donde coinciden, pero existe un margen de error. Para dar importancia a una vibración, tienen que ser tres las estaciones las que la capten, pues entonces se puede formar una triangulación y situar su origen».

Detalle de la estación.

Jordi Giménez añade que «los terremotos del pasado febrero en Mallorca, con una magnitud de 2,5 y 2,2, pudieron ser detectados por todas las estaciones del Levante peninsular y alguna más. Al tratarse de terremotos pequeños, el sonido se amortigua y llega un momento en que queda por debajo del ruido de fondo. Ahora bien, un gran terremoto en cualquier parte del mundo es detectado por todas las estaciones del planeta, incluida la de Mallorca». Sólo el pasado 5 de abril, las estaciones españolas detectaron 17 movimientos, con magnitudes entre 1,5 y 2,9.