Zulma Jeaneth Ortiz y Mariana Alexandra Valdiviezo, en el centro, junto a varias monjas de la comunidad de las salesas de Palma. | Amalia Estabén

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Para la comunidad del Real Monasterio de la Visitación de Santa María de Palma, las monjas salesas, hoy será un día muy especial. Dos jóvenes, Zulma Jeaneth Ortiz Cruz, de San Salvador (El Salvador) y Mariana Alexandra Valdiviezo, de Guayaquil (Ecuador), se iniciarán en su periodo de postulante y novicia, respectivamente, en esta orden religiosa. Será en el transcurso de una misa que se celebrará este sábado en el convento a partir de las 17.00 horas.

Las futuras monjas explicaron este viernes, entre sonrisas, que habían conocido a las salesas de Palma a través de Facebook. Zulma, de 25 años, relató que «conocí a una religiosa por esta red social y le pedí si me podía ayudar a entrar en una congregación. Tras elegir una vida contemplativa, me facilitó el contacto con la hermana María Gracia, de las salesas de Palma. Desde hace cuatro meses me encuentro en la ciudad, donde la comunidad me ha acogido muy bien y me gusta mucho. Es el lugar que buscaba». Mariana Alexandra, de 40 años, procede de otra congregación activa. «En mi familia somos católicos y me enseñaron la piedad religiosa. De pequeña, junto a una prima a quien unas religiosas preparaban para recibir los sacramentos, sentí la llamada del Señor. A los 35 años entré como aspirante en una congregación activa, pero al conocer a las visitadinas por Facebook y al no encontrar mi lugar en esta etapa religiosa, pedí pasar a la vida contemplativa y entrar en este monasterio».

La superiora de la congregación, sor María Cecilia Vidal García, no podía ocultar este viernes su emoción. «Para mí, su llegada ha sido una bendición». «Este sábado –explica– Zulma recibirá su nombre de vida religiosa, que será hermana María Francisca de Sales, en honor al fundador de la orden. Mi satisfacción se debe a que la comunidad de Mallorca se había visto en los últimos años muy reducida y esta savia nueva permite que podamos continuar en la Isla, ayudando con nuestras oraciones para nuestros más allegados y a la Diócesis de Mallorca». La superiora añade que «ambas jóvenes tendrán su formación como postulante y novicia y se dedicarán también a las tareas propias de la casa. Nos gustaría en breve poder trabajar en repostería», concluye.