Medhi Boughaba. | Jaume Morey

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Medhi Boughaba, de 27 años, se iba a casar el pasado mes de diciembre en Marruecos. Él procede de la región de Rif, al norte del país, y allí le espera su prometida, Hannan, con quien sale desde hace tres años. Sin embargo, a finales de noviembre de 2021, el país alauí anunció que cerraba sus fronteras por el aumento de casos de la variante ómicron. Medhi, que vive y trabaja en Palma desde hace tres años, mantiene una relación a distancia con su novia y, debido a que él no podía viajar, tuvieron que aplazar la ceremonia.

Ahora que a partir del día 7 de febrero se reabre el espacio aéreo a vuelos internacionales, Medhi volará el próximo día 14 hasta Nador y el día 28 de febrero se podrá casar, por fin, con su prometida. «Cuando nos enteramos, al principio nos enfadamos mucho, pero no hemos tenido más remedio que aceptar la situación. Casarse en Marruecos no es como casarse en España. Allí, de un día para otro, podemos tener una nueva fecha», explica Medhi, que es camarero en el Restaurante Gran Marrakech, ubicado en Pere Garau.

Preparación

Medhi conoció a su novia en el barrio donde residían, en la zona de Rif. Son vecinos de toda la vida y justo empezaron a salir cuando él se fue a Mallorca. Desde 2019, el joven ha ido a verla en varias ocasiones, sobre todo en verano. Le pidió la mano el año pasado y llevaban desde octubre preparando la boda. «Tengo una hermana que vive en Bélgica y otra en Barcelona y tuvieron que cancelar los billetes cuando Marruecos cerró sus fronteras. A causa de la COVID-19, tampoco hemos podido invitar a mucha gente. Será una boda íntima de 40 personas», detalla Medhi.

A pesar de que los dos comprenden la situación epidemiológica de su territorio, no niegan que este suceso les sorprendió, porque estuvieron unos meses sin saber cuándo abrirían de nuevo las fronteras y las rutas marítimas. De hecho, apunta que el hermano de su novia tiene que venir en barco desde Francia. Medhi tampoco pudo viajar antes a ver a su padre, operado de un cáncer. El próximo día 14, por fin cogerá el avión. Echa de menos a su novia Hannan, que estudia Administración de Empresas, y una vez celebren la unión, viajarán por Marruecos en marzo y luego la traerá a Mallorca, donde le gustaría formar una familia.