La cadena Santos, propietaria del hotel Nixe Palace, cambió todas las camas en este establecimiento en 2009 para mejorar las condiciones laborales de las camareras de piso y reducir al máximo las bajas laborales por esta actividad. | M. À. Cañellas

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La implantación obligatoria de las nuevas camas con sistemas de elevación en toda la planta de alojamiento turística de Baleares, según la UGT y los colectivos de camareras de piso, reducirá hasta un 30 % las bajas por lumbalgias. El secretario general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumos de la UGT, José García, señala: «En estos momentos son muy pocas las grandes cadenas que cuentan con camas elevatorias, aunque Riu y Meliá son las que más las tienen implantadas y son la prueba palpable que desde su instalación ha bajado el porcentaje de bajas». García cifra en unas 20.000 las integrantes de este colectivo en las Islas.

Las profesionales de este servicio que desarrollan su actividad en camas ergonómicas, caso del Nixe Palace o del Riu Fiesta, señalan que «es un hecho que las bajas se han reducido hasta un 30 %, porcentaje que se extrapolará al resto de establecimientos cuando se generalice por ley el uso de estas camas, que se pueden subir por pedal hidráulico o con motor». La gobernanta del Nixe Palace, Manuela Oliver, resalta la predisposición de Hoteles Santos por mejorar sus condiciones laborales: «La cadena puso estas nuevas camas hace 13 años y desde entonces ha bajado de forma progresiva el porcentaje de bajas. Las camas elevadas hacen más llevadero y seguro nuestro trabajo y evita problemas de lumbalgias o hernias».

Desde Riu Hotels puntualizan que disponen de camas ergonómicas en Balears desde 2014, cuando se realizó la reforma del      Riu San Francisco. «Desde ese año se han ido sustituyendo en todos nuestros hoteles en Mallorca a medida que se han ido reformando. Las camas son elevables y con ruedas, lo que facilita la movilidad de las mismas y evita que los empleados tengan que empujar y hacer esfuerzos extras. Gracias a su implantación las bajas en la plantilla de camareras de piso han disminuido considerablemente», indica la cadena. La nueva ley turística se centra de manera prioritaria por mejorar la calidad laboral de los trabajadores. La ley, en este sentido,    contempla cambiar 300.000 camas hoteleras por otras que dispongan de avances tecnológicos para evitar problemas.

El conseller de Turisme i Treball, Iago Negueruela, señala:    «El cambio va a ser cuantioso, de ahí los contactos con algunos proveedores (Pikolin) para abaratar el precio, pero en cualquier caso se arbitrarán subvenciones con efecto retroactivo desde el pasado uno de enero para facilitar a las empresas su compra».