Algunos ucranianos de la Asociación Familia Ucraniana en Mallorca.  | M. À. Cañellas

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Sentados en una cafetería de Palma, muy unidos y casi en familia, sacan la bandera de su país con orgullo. Los ucranianos que residen en Mallorca lo tienen claro:«Cuando se atreva Putin a invadir nuestro país se derramará mucha sangre. No se lo dejaremos tan fácil porque además los ucranianos somos un pueblo muy unido». Yuriy Zubko, Iván Milyan, Halyna Milyan, IrynaZubko y Halyna Kurnat, originarios de Leópolis, al oeste de Ucrania, son algunos de los ciudadanos que viven con expectación el conflicto bélico con Rusia. Las tensiones entre ambos países se han intensificado hace pocos meses, cuando el Kremlin invadió con sus tropas las fronteras ucranianas. «Este será el octavo año que llevaremos de guerra. Creo que si entonces la Unión Europea o Estados Unidos hubieran sancionado más duro desde el principio, Putin no se hubiera atrevido a hacer esto», responde Halyna Kurnat, que vive en Palma desde hace 12 años.

Hay que dar varios saltos en el tiempo para entender las complicadas relaciones entre ambos países eslavos, que Yuriy Zubko, que es el presidente de la Asociación Familia Ucraniana en Mallorca, lo resume así:«Rusia es un país muy fuerte pero no tiene historia.Sus raíces nacen de Kiev,    capital de Ucrania, y por eso nunca ha querido separarse. Putin busca excusas para anexionarse. Dice que somos hermanos, pero nosotros somos diferentes de corazón y mente».

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El capellán Iván Milyan, en la iglesia ucraniana de s’Arenal. Foto: T. AYUGA

Acostumbrados

Preguntados por cómo viven los ucranianos este conflicto, los residentes en la Isla aseguran que    están «acostumbrados». Halyna Milyan, mujer del capellán Iván Milyan, de la comunidad greco-católica ucraniana de Mallorca, explica que «no notan mucho la guerra actual, sus vidas continúan, pero no tan rápido como antes». Su marido, con el que llegó a Balears hace un año, añade que «Putin manipula. Desde hace un tiempo Ucrania recibe llamadas informando falsamente de bombas en los colegios». Por su parte, Iryna apunta que estos hechos «desestabilizan cada día la situación en mi país». A pesar de todo, estos ciudadanos confiesan que «la preocupación que tenemos es que no sabemos qué pasará mañana. Unos hablan de que invadirán Ucrania a finales de enero, otros que en febrero...Putin ignora los diálogos, todo. Él tiene su plan».

Bogdan Tsupryk y su hija.   

El artista Bogdan Tsupryk habla a menudo con la poca familia que le queda en la capital, Kiev, de donde procede. «La sensación que hay es que están preocupados por qué pasará pero también acostumbrados. Yo dudo que haya una invasión, es muy complicado, al menos en 2022, porque tampoco hay suficientes tropas en Rusia para llevarla a cabo», opina. Este ucraniano cuestiona que «los países de la OTAN han estado demasiado blandos con el Kremlin. Las sanciones debían de haber sido mucho antes y quizá no habría esta tensión».

Tras la primera anexión a Crimea y luego la región de Donbass, los eslavos entrevistados constatan la fuga de ciudadanos hacia otras partes del país. «Al principio de todo, mucha gente hablaba ruso, podríamos decir que la mitad de la población quería esa unión, pero desde la agresión del gobierno de Putin se muestran reacios. Ahora el 80% de los ucranianos somos proeuropeos», cuenta Yuriy, y dice: «Si entran, la guerra seguirá porque no nos rendiremos».

El apunte

La Asociación Familia Ucraniana calcula que hay unos 3.000 residentes en Baleares

Yuriy Zubko es el presidente de la Asociación Familia Ucraniana en Mallorca y, aunque no conoce las cifras actualizadas del consulado, asegura que en Balears hay unos 3.000 ucranianos residentes. De este total, la gran mayoría se reparte entre Mallorca e Ibiza, y muy pocos están viviendo en Menorca. Por otra parte, afirma que un gran porcentaje procede de las regiones del oeste y centro, puesto que el este del país es una de las zonas más conflictivas por la presencia de militares rusos. De hecho, muchos ucranianos se han desplazado al oeste tras las tensiones con la potencia rusa. Asimismo, Yuriy asegura que en Balears incluso podemos encontrar originarios de Crimea, que habían dejado sus hogares tras la anexión de Rusia.