Javier Arranz. | P. Pellicer

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El portavoz del Comité Autonómico de Gestión de Enfermedades Infecciosas de Baleares, Javier Arranz, da por hecho que a las islas les espera un enero difícil de pandemia y tiene clara la premisa para evitarlo en lo posible, con reuniones pequeñas en estas fiestas: «Cuantos menos, mejor», asegura en una entrevista a Efe.

- Baleares ha alcanzado esta semana su récord de contagios en un día, con más de 1.160. ¿Cómo van a evolucionar los datos?
- Van a ir aumentando. Influyen dos factores en que ahora tengamos un número tan importante de casos: Que venimos del puente de diciembre, que aumentó el contacto entre la gente; y que muchísimas personas se están haciendo pruebas, en parte por las fiestas que ahora vienen. Además tenemos un porcentaje alto de positivos. Justo después de Navidad puede haber un bajón de pruebas y quizá menos casos o los mismos; probablemente a finales de la semana tendremos más casos por las pruebas que se harán para la Nochevieja, y además empezaremos a tener positivos de la Navidad. Después, los positivos de Nochevieja serán previsiblemente gente más joven, sin terceras dosis de vacuna y contagiándose de ómicron. Por lo tanto, probablemente tendremos un aumento importante de casos en la primera quincena de enero. Todavía nos quedan unos cuantos días de aumento de casos, quizá con algunos días ahora de meseta, pero después volveremos a subir.

- Aunque la situación asistencial es mejor que en anteriores olas, hay más de 50 personas en la UCI con COVID. ¿Es preocupante?
- El porcentaje de personas que acaban en UCI es menor, teniendo muchos más casos, lo cual es muy buena noticia, porque las vacunas están siendo efectivas. Además es especialmente bajo en las personas mayores, las más vulnerables; y con terceras dosis todavía hay muchos menos afectadas. El problema es que el sistema sanitario tiene un límite y si tenemos muchísimos más casos, la saturación del sistema sanitario sigue existiendo. Si tenemos una gran avalancha de casos, tenemos ese riesgo de saturación, que en el caso de las UCI es el que más preocupa por el riesgo de muerte, no solo de pacientes covid. Es importante que disminuyan los contagios para que haya camas de UCI disponibles para dolencias graves.

- ¿Quién se contagia en esta ola?
- Personas jóvenes no vacunadas, niños y sus padres, algunos de ellos vacunados y algunos no vacunados. La incidencia a 7 días, que es la que marca cómo va la aceleración, está aumentando en la franja de 20 a 29 años, que quizá sean también los que se están haciendo más pruebas. La incidencia de casos nuevos en mayores de 70 está muy estable desde hace casi dos meses, y desde hace poco, cuando empezaron las terceras dosis, la franja de 60 a 69 también se está estabilizando en nuevos diagnósticos. Si animamos a las personas de más de 50 a que se pongan terceras dosis, quizá también podamos ver en semanas una estabilización.

Efecto secundario

- ¿Hay casos asociados a brotes?
- Tenemos cada vez más brotes, y brotes numerosos, porque las reuniones son de más personas, por eso insistimos en reunirse con pocas personas. Otra recomendación es la de no mezclar núcleos, porque al reunirnos con la familia con la que ya convivimos tenemos menos riesgo de contagio. Si empiezo a mezclar personas del trabajo o de diversos sitios, no sé donde han estado... Como con las enfermedades de transmisión sexual, no es con quién estás cenando, sino con quién ha estado esa otra persona también.

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- ¿Qué hemos hecho mal?
- Ha habido un buen nivel de vacunación, pero vamos pasando por franjas en las que el comportamiento social general cambia, como el verano, cuando apeteció socializar más y causó una ola. Ahora viene otro momento en el que se socializa en las reuniones familiares. No vamos a cerrar ese comportamiento, pero hay que intentar hacerlo con máxima seguridad y sin olvidar las medidas preventivas. Nos hemos relajado porque estamos cansados, utilizando peor la mascarilla, y la vacuna tiene quizá ese «efecto secundario» de darnos seguridad para la infección y no es así con estas vacunas.

- ¿Habría que limitar las reuniones a un número de personas?
- Siempre se entienden mucho mejor los números pero la idea es lo más importante: cuántos menos, mejor. Si la familia es de muchos, pues mejor hacer dos cenas de menos personas, porque es donde te vas a quitar la mascarilla. Hay que intentar quitarse la mascarilla el menos tiempo posible, y si es en interior que esté lo más ventilado posible.

- Recuperar la mascarilla en exteriores genera opiniones encontradas ¿qué opina?
- Hay dos puntos de vista: el estrictamente técnico, con evidencia científica; y el de sociedad, en el que influyen otros factores como los económicos, sociales, de trabajo... En la parte técnica, está claro que la transmisión en exteriores es posible, como tuvimos en Menorca, con los jóvenes que se infectaron este verano sin medidas de protección: aglomerados, sin mascarillas y compartiendo botellas de bebida. Estar al aire libre es seguro, si lo que hacemos al aire libre es seguro. Por supuesto que las mascarillas en exteriores son útiles, sobre todo en ciertas situaciones, como aglomeraciones o eventos.

- ¿Es partidario de más medidas?
- Es complicado. Sabemos que limitar aforos, hacer toques de queda o cerrar el ocio nocturno funciona, ya lo hemos probado en otras olas, y sobre todo funciona cuando se hace en el momento adecuado. Si pongo en marcha una restricción cuando ya estoy en el pico de casos, no servirá de mucho, pero ponerla antes es más difícil porque la sensación de peligro no es tan clara. La restricción está clara, pero cuándo ponerla es lo difícil. Por ejemplo, Portugal ha decidido hacer restricciones justo después de Navidad, por la Nochevieja, un momento de crisis más importante por los jóvenes.

La tercera, cuanto antes

- ¿Le parece una buena medida?
- Quizá es fácil de entender. A veces cuesta a la sociedad entender restricciones puestas en un momento que no toca o que no se acaba de entender cuál es el motivo. Probablemente las medidas de Portugal son fáciles de entender desde el punto de vista de los contagios y de justificación técnica, otra cosa es que sea socialmente aceptado. Como médico veo lo que puede suponer un sistema sanitario saturado, que causa un problema social muy importante, no solo por la covid, sino por los pacientes crónicos que no van bien, por los diabéticos de diagnóstico nuevo sin controlar hasta no sé cuándo, cánceres que no diagnosticamos, accidentes que no pueden conseguir una cama...

- ¿Hasta qué punto son importantes la terceras dosis?
- Es importante porque, como en muchas otras vacunas, las dosis de refuerzo aumentan la inmunidad, como ocurre con el tétanos o la hepatitis. Además esta dosis de refuerzo parece que ayudará bastante con la nueva variante. Hay que ponerse esa dosis de refuerzo lo antes posible y no dejarla para los propósitos de 2022.