Una sanitaria aplica la vacuna contra la COVID-9 a una mujer. | Efe - Nacho Gallego - nip

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Baleares ha administrado más de 8.000 primeras dosis de vacunas contra la COVID-19 desde que el Govern balear anunciara en rueda de prensa el pasado 29 de noviembre su intención de extender la exigencia del pasaporte COVID-19 para acceder a los restaurantes. En concreto, han sido 8.072 nuevas dosis del suero protector; se trata de una media de 676 nuevos inoculados diarios. Cabe precisar que el día que se administraron más vacunas fue el pasado jueves, 9 de diciembre: exactamente fueron 943. Esto coincidió con la finalización del puente de diciembre, cuando se realizaron muchas comidas y cenas, en las que se pudo comprobar que contar con el citado documento era necesario para poder acceder a determinados establecimientos.

El también conocido como certificado de vacunación es obligatorio para poder entrar a los restaurantes de las Islas con un aforo superior a los 50 comensales desde el pasado 4 de diciembre. Desde entonces se han aplicado 4.514 primeras dosis del suero protector; se trata de una media de 644,85 diarias. Si se toman como referencia los mismos días del mes de octubre -del 4 al 10-, la media diaria era de 433,28 unidades. Por tanto, es evidente que la vacunación en las Islas se ha incrementado desde que se reclama contar con las dos dosis de la vacuna contra el coronavirus para poder acceder a los establecimientos de restauración; exactamente ha crecido un 48,82 por ciento

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Actualmente, el 83,55 por ciento de la población diana de las Islas cuenta con la pauta completa de vacunación, mientras que un 85,63 por ciento tiene al menos una dosis, según los últimos datos que fueron facilitados por la Conselleria de Salut el pasado viernes. Baleares es una de las regiones con menos ciudadanos inoculados; sólo Melilla tiene menos población protegida contra el virus. La media de vacunación de España es del 89,5 por ciento de la población diana; son 5,95 puntos porcentuales por encima de Baleares. Ante esta situación, el Govern balear está realizando llamamientos constantes a los ciudadanos de las Islas para que se vacunen.

El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, Joan Carles March, considera que «poner en marcha el pasaporte COVID en los restaurantes (entre otros espacios) es un incentivo importante para incrementar el número de personas vacunadas». A su modo de ver, «es importante seguir incrementando el número de personas vacunadas para conseguir lo que sabemos hasta ahora: que el riesgo de muerte es nueve veces mayor entre la población que no se ha vacunado contra la COVID-19, mientras que el riesgo de ingreso en la UCI se multiplica por 16. Por tanto, poner en marcha medidas como el pasaporte COVID ayudan a minimizar los contactos entre vacunados y no vacunados en un entorno donde estar inoculado divide por dos las posibilidades de contagiar».