Ejemplar de mero en la reserva marina de El Toro. | Eneko Espillaga

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Un grupo de científicos ha puesto en marcha un proyecto de investigación por el que han colocado dispositivos de telemetría acústica en varios ejemplares de mero (Epinephelus marginatus) de las reservas marinas del Toro y Malgrats para que hagan de «centinelas» para medir los efectos del calentamiento global en la diversidad marina del mar de Baleares. Científicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, Imedea (CSIC-UIB) y la Dirección General de Pesca y Medio Marino del Govern ya han comenzado esta investigación que ayudará a entender los efectos del calentamiento global en la biodiversidad marina, a fomentar la pesca sostenible y a generar información científica de calidad para la evaluación de Áreas Marinas Protegidas, ha informado el Imedea en una nota.

El mero está considerado «el rey del Mediterráneo» debido a su papel fundamental en la cadena trófica costera. Es una especie sedentaria y territorial catalogada como Vulnerable según la Lista Roja de la UICN. El Imedea lleva más de 15 años utilizando telemetría acústica en la investigación de la ecología de peces y biología marina, y ahora pretenden ponerla a disposición de la conservación del mar Balear. Para ello, los científicos han dotado de un dispositivo acústico inocuo a un grupo de individuos, los cuales enviarán información de su comportamiento a través de una red de receptores instalados en el fondo marino.

La red de receptores que recoge la información trasmitida por los meros forma parte de la red «Balearic Tracking Network», que a su vez se integra en la «European Animal Tracking Network», que tiene por objetivo crear una red global de receptores para el monitoreo automático de la fauna marina. Recientemente, los científicos han finalizado la primera campaña de esta iniciativa, con el marcado de meros en las reservas marinas de la Isla del Toro y de las Islas Malgrats. En una segunda fase, la red de receptores se extenderá hasta las reservas marinas de Dragonera y de la Bahía de Palma, para evaluar el «efecto aditivo» de estas áreas que forman una red de reservas en el sur de Mallorca. Así mismo, las 11 reservas marinas de interés pesquero impulsadas por la DGPMM se encontrarán conectadas por estos receptores acústicos.

Esta apuesta por la ciencia a largo-plazo se extiende hasta 2030 y permitirá evaluar la conectividad y movilidad de otras especies carismáticas como dentones, llampugas y diferentes especies de elasmobranquios durante los próximos años, generando un grupo de centinelas que ayudarán a entender los efectos del cambio global en el mar balear.
El objetivo final del proyecto es generar conocimiento científico que ayude a la conservación de la biodiversidad marina y a utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos, en el marco de Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 impulsado por la ONU. La tecnología de biotelemetría contribuye a monitorizar los efectos del cambio climático y contaminación, genera información demográfica fundamental para la gestión de una pesca sostenible, y permite evaluar la dinámica y conectividad de las reservas de interés pesquero de Baleares para maximizar su beneficio ecológico y social.