El notario fue juzgado hace dos semanas. | Alejandro Sepúlveda

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Un juzgado de Palma ha condenado a un año de prisión a un notario, ya jubilado, por un delito de alzamiento de bienes del que fue víctima el socio con el que compartió hasta 2009 despacho profesional en el centro de Ciutat. El acusado, José Andrés Herrero de Lara, vendió o se deshizo de los bienes más importantes que estaban a su nombre a pesar de que acumulaba una deuda de 723.000 euros con la víctima desde hacía años que el perjudicado ya le reclamaba en los juzgados. La magistrada concluye: «El acusado, por su profesión de notario ejerciente, era necesariamente conocedor de la necesidad de responder con su patrimonio personal de las deudas y realizó dos actos absolutamente fraudulentos».

Los dos notarios se separaron profesionalmente y disolvieron una sociedad con la que gestionaban su oficina. Sin embargo, tenían una serie de operaciones de crédito que saldar y, según concluye la sentencia, el acusado dejó de pagar su parte. Tuvo que ser su excompañero quien asumiera todo el pago de la deuda, algo que hizo para, posteriormente, reclamarla judicialmente.

La resolución judicial sostiene que, para evitar el pago de esas cantidades, el acusado puso en marcha dos operaciones. En primer lugar vendió un piso que tenía en el paseo Marítimo de Palma por un millón de euros. En segundo, disolvió la sociedad de gananciales que mantenía con su mujer y ambos se dividieron a medias otro piso en Valencia. De esta manera ponía a salvo ambos bienes de cualquier reclamación posterior. Cuando el notario perjudicado ganó sendos procedimientos judiciales y pretendió la ejecución de ambas sentencias para recuperar su dinero se encontró con que sólo pudo hacerse con la mitad indivisa del piso de Valencia que, además, estaba protegido con un pacto por el que no se podría dividir la vivienda en una década y además estaba bajo el uso de la mujer. En el juicio, el notario acusado admitió las deudas pero negó que esas operaciones fueran para evitar que su exsocio, defendido por el abogado Josep Zaforteza, pudiera cobrar. El acusado se trasladó poco después a Madrid, donde mantuvo abierta una notaría y se jubiló en 2020. La sentencia es recurrible.

Punto de vista

El posible ingreso en la cárcel queda pendiente

La sentencia deja en el aire un posible ingreso en prisión del notario, algo que se decidirá en fase de ejecución cuando la sentencia sea firme. También absuelve a la exmujer del acusado. La sentencia admite un atenuante de reparación del daño para el notario porque recientemente ha alcanzado un pacto con su excompañero para establecer un calendario y pagar la deuda que mantiene. De hecho, la resolución no fija una indemnización en este caso por ese plan de pagos y porque los dos mantienen abiertos otros procedimientos judiciales sobre los negocios comunes.