La hucha de las pensiones se está vaciando. | Pixabay

Las pensiones son uno de los asuntos que más preocupan a los ciudadanos, ya que tarde o temprano todos aspiran a cobrar una. La denominada 'hucha de las pensiones' se sigue vaciando y el Gobierno trabaja en una reforma para garantizar su pago. El problema es que los 'baby boomers', los nacidos nacidos entre finales de los años 50 y de los 70, cuando hubo un pico demográfico en España, ahora empiezan a retirarse.

Luis García Langa, director de Corredordefondos.com, sostiene que «a medio-corto plazo sí, pero si no se cambia el sistema de base las pensiones futuras serán mucho peores. Hay que pensar que hoy en día España tiene la tasa de sustitución más alta de la OCDE, es decir la pensión pública se acerca más que en ningún otro al último salario».

En este sentido, precisa que «aún así nos parezca poco es porque los salarios son muy bajos» A su modo de ver, la reforma debería pasar por dos pilares. Uno de ellos es incentivar salarios netos más altos que aun bajando el porcentaje de cotización ingresaría más en las arcas de la Seguridad Social». Langa propone «ligar salarios a productividad en los tipos de empresa que se puedan y bajar impuestos para eliminar la economía sumergida»

El segundo pilar consiste en «cambiar el sistema único de reparto actual. Hoy por hoy las cotizaciones de un trabajador pagan al actual pensionista. Una parte debería ser una hucha propia del trabajador. Además, hay que reformar el sistema privado de pensiones para que sean complementarios: permitir entrada de gestoras internacionales que compitan con los grandes grupos bancarios españoles, rebajar la fiscalidad en el rescate, incentivar el pago del salario vía pensiones privadas... Son ideas que la mayoría de países más avanzados tienen en práctica y que les va muy bien».

Pau A. Monserrat, miembro del CES y profesor de la UIB, sostiene que «una sociedad que defiende el estado del bienestar ha de garantizar las pensiones, otra cosa es que pueda garantizar su poder adquisitivo pase lo que pase».

En este sentido expone que «en términos nominales no parece aceptable que se reduzcan las pensiones que se cobran en cada momento, pero sin duda habrá tensiones si se pretende indexar al IPC las pensiones, es decir, evitar que pierdan poder adquisitivo. Es un debate que la sociedad española no ha podido o querido tener: ¿es posible financiar pensiones de más de 1.000 euros con los sueldos mileuristas de los trabajadores actuales?».

Monserrat considera que «se puede argumentar que subiendo impuestos y cargas sociales se puede compensar el desfase entre gastos e ingresos del sistema, pero teniendo en cuenta la realidad actual, poco recorrido tiene este incremento».

El miembro del CES y profesor de la UIB precisa que «en todo caso, el futuro no está escrito. Si somos capaces de crear valor, con empresas y producciones de mayor valor añadido, que paguen mayores sueldos, podemos imponer un impuesto a los robots y procesos de automatización que destruyan empelo (sin por ello acabar con los incentivos para innovar), somos un reclamo para inmigrantes formados o jóvenes a los que formemos nosotros que cubran el envejecimiento de la población española, todo es posible. Incluso tener pensiones dignas en un futuro».