Mercedes Garrido, este martes, en el Parlament. | Jaume Morey

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La consellera de Presidencia, Función Pública e Igualdad, Mercedes Garrido, ha defendido el trabajo llevado a cabo por el primer director de la Oficina Anticorrupción del Parlament, Jaume Far, que ha renunciado al cargo: «Ha hecho su trabajo desde una absoluta independencia y sin recibir ningún tipo de presión», ha asegurado.

El diputado del PP, Antoni Fuster, ha preguntado en el turno de control al Govern en el pleno del Parlament por la opinión del Govern sobre la dimisión de Far, a lo que Garrido ha respondido que valora su labor, «el trabajo que ha hecho al frente de la oficina que ha puesto en marcha y que servirá para que en esta tierra no se repita lo que hicieron, que fue situarnos en le top-ten de la corrupción en España».

Fuster ha asegurado que al Govern le «incomoda mucho» Far porque querían un director de la Oficina Anticorrupción «bajo sus órdenes y siguiendo sus directrices».

«No les ha gustado nada que Anticorrupción investigara la compra de material sanitario de un exalto cargo socialista a China, que se investigara el motivo por el que se vacunaron altos cargos del PSOE saltándose protocolos, o el plus de altos cargos que no tenían residencia en Mallorca; de ahí las presiones que ha recibido, a las que se ha visto sometido y que ha denunciado», ha dicho Fuster.

El diputado popular ha pedido al Govern que cierre ese organismo y «acaben con este sinsentido que cuesta 1 millón de euros».

Garrido ha defendido que la oficina se creo a raíz de casos como «túnel de Sóller, Nóos, Rasputín, Andratx, Son Espases, señor Matas...» y ha añadido que «tiene un presupuesto suficiente, que irá creciendo para hacer el trabajo que tiene que hacer».

«Far ha hecho su trabajo desde una absoluta independencia y sin recibir ningún tipo de presión y todo lo que ha enumerado se ha ido archivando», ha concluido.