Dos siglos. Los juzgados de paz existen desde hace casi dos siglos aunque han perdido atribuciones. Ahora ya no tienen prácticamente ninguna en materia penal pero distribuyen exhortos, hacen mediaciones y celebran bodas, entre otras funciones. | J. Socies

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Los cincuenta juzgados de paz de Mallorca se convertirán en oficinas judiciales. El anteproyecto de ley de eficiencia organizativa de la Justicia, que ya ha superado trámites como el de informe por el Poder Judicial, contempla la extinción de esta figura, que tiene casi dos siglos de antigüedad. Las funciones del juez de paz desaparecen y, en su lugar, los municipios en los que no haya juzgados contarán con una oficina para llevar a cabo trámites similares a los que ahora se llevan a cabo.

Los encargados de estos órganos, jueces legos elegidos cada cuatro años por sus ayuntamientos y ratificados por la Sala de Gobierno del TSJIB, protestan por su desaparición. El portavoz de la asociación que los agrupa en Balears, el juez de paz de Sóller, Jaume Casasnovas, considera que se trata de un error: «Alejando la justicia van al revés de todo el mundo». Explica que la principal labor que llevan ahora mismo es la de mediación y asesoramiento: «La gente acepta la solución que ofrecemos. Hoy mismo he tenido tres conciliaciones, entre ella unos hermanos que discutían por un derecho de paso por una finca de una herencia. Hemos alcanzado un acuerdo en las tres y, sin ese acuerdo, serían tres procedimientos judiciales que se abrirían. Casasnovas considera que esa función no se llevará a cabo por funcionarios. «Como juez de paz te conoce todo el mundo y saben que pueden acudir a ti. Cada día te preguntan: he recibido este escrito de un juzgado, ¿qué es?», afirma.

Las funciones de los jueces de paz se han reducido con el tiempo. Ahora, fundamentalmente tramitan exhortos de los órganos judiciales, mantienen esa labor de mediación, celebran bodas y asumen las funciones de registro civil. Esta será otro de los organismos que experimenten un cambio notable con el proyecto legislativo: los registros pasarán a ser un órgano administrativo sin juez al frente.

El proyecto pretende dar a las oficinas judiciales competencias que ahora no tienen los juzgados de paz y permitirán, en teoría, que los habitantes de municipios sin juzgados se comuniquen de forma telemática con estos órganos. La principal pata del proyecto es la creación de los juzgados de instancia que reunirán en un único organismo a todos los jueces de un partido y de determinada jurisdicción. Así, por ejemplo en Palma, en lugar de 8 juzgados de lo Penal habrá un único juzgado de instancia penal de Palma con ocho jueces adscritos y una única oficina judicial.

El apunte

«Hablas con la gente y solucionas problemas»

Jaume Casasnovas, juez de paz de Sóller durante 25 años y presidente de la Associació de Jutges de Pau de las Illes Balears critica que no se hayan tenido en cuenta sus alegaciones en la tramitación del proyecto. Defiende la utilidad de la figura del juez de paz que «trabajamos por amor a esta función» y explica que acerca la justicia a los pueblos y ofrece soluciones a conflictos que de otra manera terminarían judicializados: «En los pueblos te sientas, hablas con las personas e intentas una solución».