El doctor y director de IVI Balears, Javier Marqueta, y el embriólogo Rafael Trinchant, en la clínica de reproducción asistida.  | T. Ayuga

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No todas las mujeres tenemos la llamada de la maternidad. No todos los hombres quieren ser padres. Pero el reloj biológico llega para ambos puntual a la puerta de la infertilidad. Porque no todos queremos gestar en edad temprana. Y cuando esa idea surge, quizá el cuerpo ya no lo permite de forma natural ni de ninguna de las maneras.

El hecho de retrasar la edad para gestar un bebé hace engrosar cada vez más los problemas de infertilidad. Así lo corroboran el director médico de la clínica IVI Balears, Javier Marqueta, y el embriólogo Rafael Trinchant.

María (nombre ficticio) es una mallorquina de 39 años con una situación reproductiva complicada. Ella confiesa por teléfono desde Alemania, donde vive actualmente, que nunca ha querido ser madre. Lo dice alto y claro:«Nunca lo he decidido y cuando me lo he planteado ahora ya era bastante tarde para mí».

Hace cuatro años que decidió congelar sus óvulos, pero ese proceso no se llegó a realizar. Sin embargo, hace poco que lo intentó de nuevo. Consultó una clínica de Palma y, tras dos tratamientos, ha conseguido rescatar dos sanos. «Lo ideal para mí es intentarlo de manera natural, porque sigo siendo fértil, pero si en un tiempo no lo consigo recurriré a descongelar mis óvulos», confiesa.

Los tratamientos de reproducción asistida han tenido un fuerte auge en los últimos diez años para este tipo de perfiles. A pesar de que el último estudio de la Sociedad Española de Fertilidad señala un descenso, por primera vez, en estas técnicas en 2019, en concreto un 0,6 % con respecto al año anterior, la tasa de nacimientos por in vitro o inseminación artificial dieron lugar a 37.428 recién nacidos en España, el número más alto hasta la fecha. «Estos nacimientos representan el 9,5 % de los nacidos en el país, lo que significa que uno de cada diez se producen por técnicas de fecundación», señala el embriólogo Rafael Trinchante.

Nuevas familias

Alicia (nombre ficticio) tiene 45 años y hace tres años se convirtió en madre soltera. Pertenece a ese grupo llamado «nuevas familias», que también representa a las parejas homosexuales. Alicia tampoco había sentido la llamada de la maternidad pero, por si acaso, quiso preservar sus óvulos en una clínica de Palma.

«Fue un proceso bastante meditado porque no es fácil afrontar la maternidad sola aunque tenía el apoyo de mi familia y las amistades», confiesa. A los 36 años inició el proceso. En ese momento, Alicia se enfrentaba a éxitos laborales como psicóloga y proyectos de viajes y estudios. El recorrido hasta conseguir el embarazo se complicó. No utilizó sus óvulos congelados, sino que lo intentó por fecundación in vitro:«Tuve abortos y fue bastante duro. Al final avancé y del último embrión me quedé en gestación».

Esta es una historia de primeras veces para Alicia. «Temores, siempre tienes, de cómo lo voy a hacer, si estará sano, el miedo... Es un vaivén de emociones. Cuando has tenido abortos, eres más cauta. Te vas familiarizando con esas emociones y con el miedo. Siempre he ido poco a poco, no he querido adelantarme a los acontecimientos», reflexiona. Hoy disfruta de su hijo y tiene pensado hacerle un cuento para explicarle su historia.

El doctor Marqueta y el embriólogo Rafael Trinchant apuntan a que la natalidad se ha ido atrasando según ha ido aumentando la esperanza de vida de la mujer. La edad para tener hijos es muy tardía con respecto al siglo pasado. En la clínica IVI, el gran porcentaje de mujeres que quieren iniciar un proceso está en torno a los 36 años. «Cada vez queremos hijos más tarde, menos cantidad y con la mejor genética. La reproducción asistida ya es una demanda».

Punto de vista

Menos dinero y sin ayudas, lastres de una sociedad con pocos nacimientos

La edad media en la que un español tiene su primer hijo se sitúa en los 31,1 años. Es una tendencia que va hacia arriba. Expertos como Trinchant y Marqueta explican que este hecho se puede dar por la presencia de fenómenos sociales o un cambio en los modelos familiares. La entrevistada Alicia apunta a que la falta de políticas sociales no favorece la reproducción, ni tampoco la actual desestabilidad económica que viven muchas mujeres y hombres. Otras como María reconocen que de cada vez más nuestras vidas están más completas y la maternidad se ha vuelto secundaria. La media se sitúa en 1,23 hijos por familia en Balears, mientras que a nivel estatal está en 1,53.