Imagen de paciente esperando cama en Urgencias de Son Espases. | Simebal

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El descenso de casos positivos de COVID-19 ha permitido relajar las restricciones y, en cierta medida, recuperar parte de la normalidad que había antes de la pandemia. Uno de los ámbitos que se ha recuperado, en parte, es el social.

Sin embargo, esta vuelta a la vida social ha tenido consecuencias en los hospitales, que se están viendo más tensionados, especialmente las Urgencias. Precisamente, las Urgencias del hospital de Son Espases han vivido esta semana varios días de colapso. Sin ir más lejos, la mañana de este viernes; aunque a mediodía ya se ha recuperado la normalidad y sólo quedan ocho pacientes pendientes de cama.

Desde el hospital de Son Espases han precisado que la saturación de los servicios de Urgencias es algo cíclico, que se va repitiendo cada cierto tiempo, y que ya se producía antes de la pandemia. En este sentido, han reconocido que no es la situación deseada, ya que la intención es prestar el mejor servicio posible a los ciudadanos.

Ante esta situación, cabe preguntarse por qué durante la pandemia no eran habituales las saturaciones de las Urgencias, teniendo en cuenta el elevado número de pacientes con COVID-19. Por citar un ejemplo, Son Espases llegó a tener abiertas seis unidades en planta; ahora hay una.

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Una de las causas que han motivado que se vuelvan a colapsar las urgencias es que, en parte, se ha recuperado la vida social. Ello conlleva, entre otras cosas, más accidentes de tráfico, así como caídas y otro tipo de lesiones o accidentes.

El confinamiento o las severas restricciones que se vivieron durante los momentos más duros de la pandemia redujeron al máximo o de forma muy importante las relaciones sociales, evitando así el riesgo de accidentes. Esto suponía un alivio para las Urgencias de los hospitales.

Menos medicina preventiva y atención a la cronicidad

Otro motivo que puede haber influido en el colapso de los servicios de urgencias es que durante el confinamiento se dejó de hacer medicina preventiva y atención a la cronicidad, ya que los ciudadanos no podían salir de casa y los recursos sanitarios estaban destinados a hacer frente al coronavirus. Posteriormente, las sucesivas oleadas de COVID-19 también han impedido velar por la prevención como antes de la pandemia. Esto ha propiciado la detección temprana de algunas enfermedades y algunos de estos enfermos han terminado en Urgencias.

En el caso de los pacientes crónicos, en algunos casos se han visto agravadas sus enfermedades. El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, Joan Carles March, ha manifestado que «la situación del incremento de las visitas a urgencias tiene un componente ligado a la no atención y seguimiento de los pacientes crónicos en la pandemia lo que ha generado problemas en el control de dichos enfermos. Se necesita un abordaje integral de la atención de las personas con enfermedades crónicas desde primaria y desde los especialistas hospitalarios».