Leonor Félix y Gregori Codolá tienen ocho hijos, el más pequeño de apenas dos años y el mayor, 24 años. Miquel, de 9, nació con una lesión cerebral.

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En casa de Leonor Félix y Gregori Codolá Bonet todo el mundo se levanta a las 06.30 de la mañana. La planificación se prepara el día anterior y los niños, al despertarse, ya saben lo que hacer a continuación. Cada uno se viste, hace su mochila del cole y se acicala con facilidad.

Así es el hogar de una familia de diez. El matrimonio tiene ocho hijos, el último hace apenas dos años y el primero hace ya 24. A pesar de la diferencia de edad, el significado de la palabra familia la tienen muy arraigada. Leonor y Gori aseguran que sus hijos les enseñan cada día algo nuevo, sobre todo el pequeño Miquel, de nueve años, que nació con una lesión cerebral.

A raíz de esta experiencia como padres, esta madre coraje se formó e investigó durante unos años de qué manera ayudar a su hijo en su crecimiento. Todo ello desencadenó en el proyecto que ambos arrancaron, la Fundación Nemo.

Las familias numerosas especiales como Leonor y Gregori, o como Esther Romero y Marc Gili, apenas se ven hoy en día. La Asociación de Familias Numerosas de Balears (Fanomib), con cerca de 700 socios, informa que en Balears hay un total de 15.220 familias numerosas. De estas, un 90,4 % son de categoría general (13.765) –hasta cuatro hijos– y el 9,6 % son de categoría especial (1.455)– más de cinco–.

Esther Romero y Marc Gili, junto a sus hijos y el perro
Esther Romero y Marc Gili, junto a sus hijos y el perro. Foto: M.À. Cañellas

«Una vez te metes en esto, te tiene que gustar mucho. Priorizas el cien por cien la crianza y a su educación. Los hijos tienen una gran capacidad de adaptación constante», reflexiona Leonor sobre lo que es afrontar una gran familia. Sin duda, la planificación es la ‘biblia’ por excelencia.

«Cada uno tiene el nombre puesto en su toalla, tenemos tres cubos para la ropa sucia, donde ellos mismo separan la de color con la de blanco. Recogen sus platos de la mesa y se prepara solos las mochila para el cole».

La experiencia en la crianza ha llevado a este matrimonio a ser una especie de maestros para los noveles. «Una de las anécdotas que tenemos es la cantidad de gente que nos pide ayuda. Sin embargo, tener ocho hijos no quiere decir ‘ser una buena madre o padre’, pero sí que tenemos una previa veteranía. De hecho, creo que debe ser más difícil cuidar a un solo hijo porque en nuestro caso todos son muy autónomos. Nosotros estamos como revisores».

Para Gori, la familia es «la columna vertebral de la sociedad», y ve «una gran riqueza» en tener tantos vástagos. Ambos son empresarios y creen que el éxito en la educación de los hijos parte de escucharlos y adaptarse a cada uno de ellos y a sus necesidades: «Son ocho personalidades distintas. Para esto no hay ningún libro, cada hijo te enseña». Asimismo, critican cuando ven casos de familias que «quieren que nuestros hijos empiecen a caminar y a hablar rápido pero cuando lo hacen quieren que se callen y no molesten».

Estilo de vida

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«La familia numerosa hace ver toda una concepción de vida». Esther Romero y Marc Gili tienen a su cargo siete menores y un perro. Ambos provienen de familias numerosas, por lo que esta experiencia no les llega de nuevo. Los niños se llevan entre ellos dos años de diferencia. Incluso dos de ellos nacieron en Perú porque Esther y Marc prendieron un viaje como misioneros a la Diócesis del Callao, en Lima. Allí han pasado nueve años con dos niños y regresaron, hace un año, siendo seis –uno de ellos en gestación–. «Ha sido una escuela de vida impresionante. Nuestros hijos han aprendido a saber vivir en austeridad y han podido ver que la felicidad o la alegría no la da tener mucho», sostiene Esther, directora de Càritas Mallorca.

El ritmo frenético de esta familia se hace notar desde primera hora de la mañana. A pesar de todo, la disciplina y la educación son pilares fundamentales para conseguir un equilibrio entre ellos, donde el más pequeño tiene siete meses y el más mayor tiene 13 años. «Es importante tener un horario porque si no, no llegaríamos nunca a los sitios. Antes de salir de casa se necesita una hora mínimo para arreglarnos y preparar todo. El hecho que desde pequeños sean autónomos facilita mucho el trabajo», resaltan.

Tanto este matrimonio como Leonor y Gori han aceptado con humor las «bromas» a las que están sometidos por ser familias numerosas. «Es verdad que llamamos la atención, en el trabajo o en la calle. La gente se sorprende y muchas veces nos dicen que qué locura o que no podrían tener tantos», confiesa Esther. Por su parte, ambos coinciden en que frases como «no tenéis televisor» son las que más escuchan por parte de amigos.

A pesar de las ventajas que han encontrado estas familias de ser tantos en casa, también apunta dificultades. Una de ellas, confiesan, es la falta de ayudas para este tipo de familias numerosas especiales. En concreto, la ley vigente de 2003 tiene en cuenta los ingresos y no la cantidad de hijos.

Es por eso que muchas familias así no son beneficiarias de ciertas becas. «Para nosotros, una de las complicaciones con nuestro hijo Miquel es a la hora de desplazarnos en avión con su silla de ruedas, puesto que son muy caras y muchas veces se estropean», asegura Gori.

Coste

Hacer la compra de un mes en una casa de diez son 400 euros. Estos son los cálculos en el hogar de Leonor, que añade unos 600 euros mensuales sobre los gastos de luz, agua y electricidad –hacen unos seis lavados al día–.

En el caso de Marc y Esther, confiesan que «al haber vivido tantos años en un país pobre, nos acostumbramos a comer al día porque allí no hay la costumbre de hacer compras semanales ni mensuales. Hasta hace nada, en España, vivíamos con un sueldo y ni en Perú ni aquí nos ha faltado de nada. Al final es una cuestión de priorizar, pero es cierto que hay

un gasto potente y que las ayudas no son suficientes», añade Marc. Para ellos, su experiencia con la Fe les ha llevado a emprender este camino. Aunque ser muchos no está de moda, ellos reivindican el «dar vida».