La temporada comenzó a activarse en abril y, a diferencia del año pasado, no se ha tenido que paralizar antes de tiempo. | M. À. Cañellas

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«La temporada ha ido de menos a más». Es la frase más repetida entre los empresarios del sector turístico para referirse a este año en Baleares. Las Islas acaban de cerrar un verano a medio a gas, en el que se ha iniciado la senda de la recuperación. Los esfuerzos se centran ahora en la temporada de 2022, con el objetivo de retomar la normalidad y poder empezar a trabajar cuanto antes.

La Semana Santa marca el inicio de la temporada, pero este año apenas había hoteles abiertos. A diferencia del 2020, sin embargo, sí que pudo iniciarse la actividad y no se ha tenido que paralizar. Cabe recordar que el año pasado los hoteles empezaron a echar el cierre en agosto, algo nunca visto antes.

Las cifras del Institut Balear d’Estadística (Ibestat) constatan que la temporada ha ido de menos a más en cuanto a ocupación hotelera se refiere. Como se aprecia en el gráfico adjunto, este verano no se han alcanzado los porcentajes de 2019, pero se ha logrado superar de forma notable los resultados de 2020.

En el caso del alquiler turístico, la situación ha sido incluso mejor. La gerente de Habtur, Maria Gibert, reconoció que la actividad ha sido buena desde mediados de junio hasta finales de agosto. La ocupación, en términos generales, ha rondado el 85 %. En el caso de las viviendas unifamiliares se ha superado el 90 %. Desde la asociación destacan el buen comportamiento del mercado nacional, así como un incremento del francés. Sin embargo, coinciden con los hoteleros: poco más de dos meses de actividad no son suficientes.

Según los datos de la Federación Hotelera de Mallorca (FEHM), este verano llegó a abrir un 90 % de la planta de la Isla. Sin embargo, esta cifra no se alcanzó hasta julio, cuando lo habitual era que en mayo ya estuvieran operativos la mayoría de establecimientos. El año pasado, la mitad de la planta no llegó a abrir ningún día.

Sobre los meses de temporada baja, desde el sector no se muestran muy optimistas. Reconocen que será difícil mantener la actividad en los próximos meses. En cualquier caso, y como es habitual, los visitantes que puedan llegar a la Isla durante el otoño se concentrarán, sobre todo, en Palma y los alrededores. Desde la FEHM todavía no han hecho públicas sus previsiones, mientras que la gerente de Habtur cifró la ocupación de septiembre entre un 50 % y un 60 %, al tiempo que auguró un descenso hasta el 30 % para octubre.

De todos modos, las previsiones a medio plazo se han convertido en casi imposibles de realizar. «Este año han predominado las reservas de último minuto», señaló Gibert. En términos similares se pronunció el CEO de Garden y presidente de la Asociación de Cadenas Hoteleras, Gabriel Llobera, el pasado miércoles.

La situación en el sector del alojamiento se puede extrapolar al resto de sectores que trabajan de forma directa o indirecta con el turismo. Es el caso de la restauración, el transporte, el comercio e incluso la distribución. Los empresarios de este tipo de actividades coinciden en señalar que la actividad se ha concentrado en pocos meses.

Empleo

La evolución en el mercado laboral ha sido similar. Las cifras de ocupación y paro se han recuperado de forma progresiva desde hace cuatro meses, pero trabajar solo en verano no es suficiente tampoco para los trabajadores. De ahí, que es clave que se recupere la prestación extraordinaria para los casi 90.000 fijos discontinuos de Balears durante el invierno. El Gobierno central, a quien compete aprobar esta decisión, ya la ha aceptado, aunque todavía no se ha alcanzado un acuerdo con agentes sociales y económicos sobre los ERTE.

Punto de vista
Josep Pons Fraga

El turismo pospandemia

Josep Pons Fraga

Instalados en el permanente debate sobre el modelo turístico en Balears, los visitantes marcan las tendencias y las transformaciones. Los hoteles ya no constituyen la primera oferta de alojamiento porque alquiler turístico -incluyan el ilegal-, viviendas vacacionales y agroturismos suman más plazas que los hoteles. Hay muchas ganas de viajar y más exigencia. Además de servicios y comodidades, reclamamos salud, experiencias y libertad.