Un problema de salud pública. Un grupo de expertos en enfermedades infecciosas pediátricas se ha reunido esta semana para pedir que el VRS, causante de bronquiolitis aguda y neumonía, se aborde como un problema de salud pública con el fin de desarrollar guías homogéneas en todo el país. | Efe

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Parece que la tos entre los más pequeños ha estado a la orden del día este verano, y no precisamente como uno de los síntomas más habituales de la COVID-19. Los pediatras han advertido en los meses de verano un notable repunte de los virus respiratorios propios del invierno, algo que todavía no se explican.

«En Son Espases al principio vimos parainfluenza y después empezó a venir el Virus Respiratorio Sincitial (VSR) que afecta mucho a lactantes hasta los 2 o 3 años. Hemos tenido una epidemia propia del invierno en julio y agosto», explica el jefe de servicio de pediatría del hospital de referencia, Joan Figuerola.

«Las gráficas en los meses de verano eran las típicas de octubre o noviembre», añade. «No es fácil saber por qué ha sucedido», explica el experto.

Lo cierto es que la pandemia de la COVID-19, aunque sea por las medidas de prevención adoptadas como es el uso de la mascarilla, podrían estar tras las causas, se habla incluso de una interferencia viral. El hecho de que en verano se relajaran las precauciones estrictas de sanidad, o quizás que haya bajado la asistencia a guarderías, podrían haber hecho rebrotar este tipo de infecciones propias de otra época del año.

«Cuando el virus desaparece, no sabemos dónde se ha ido. Hay quien dice que se esconde en las mismas células del cuerpo, o en otro reservorio, que haría que volvieran en otoño», argumenta el pediatra.

La doctora Arantxa Gil, coordinadora del servicio de Pediatría de Hospital Juaneda Miramar destaca que las medidas de prevención por la pandemia en el entorno escolar fueron un éxito, «pero parece que se han alterado los ciclos de transmisión y se han provocado cambios en los virus estacionales».

La especialista también confirma que en verano se han atendido numerosos casos de menores con bronquiolitis, algo inaudito para esta época, pero que ha sucedió por igual en otros países del Hemisferio Sur, como Australia y Argentina.

Más gravedad

En las consultas de Atención Primaria también se ha notado. «La epidemia ha sido menor que las que solemos ver en invierno pero ha revertido de una mayor gravedad», explica uno de los vocales de la Sociedad de Pediatría de Balears (Sopeba), Edelmiro Vergés.

«No se ha visto el colapso en las consultas, no nos ha sobrepasado como solía suceder, pero sí nos han dicho que ha habido más ingresos hospitalarios, incluso en la UCI», añade.
Esta situación genera incertidumbre entre los especialistas, sobre todo por la expectativa de cómo será el presente curso escolar.

Precisamente un grupo multidisciplinar de expertos en enfermedades infecciosas pediátricas se ha reunido esta semana, a nivel estatal, para pedir que el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), una de las causas más frecuentes de hospitalización pediátrica a nivel mundial, sea abordado como un problema nacional de salud pública. De esta manera se pretende conseguir una guía homogénea para todo el Sistema Nacional de Salud.

El VRS afecta, sobre todo, a los niños de entre 6 semanas y 9 meses causando bronquiolitis y neumonía; el 90 % la ha padecido.