Una línea de vacunación que ya no existe. | M. À. Cañellas

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El IB-Salut ha enviado de vuelta al Ministerio de Sanidad 29.000 vacunas de AstraZeneca y 4.800 de Janssen desde el pasado mes de agosto para que así el Gobierno las ceda a países que más lo necesitan.

Es la aportación que se ha hecho, de momento, a aquello que ya anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado miércoles en la ONU: España es uno de los países que más está donando a terceras naciones y pasará de dar 22,5 dosis del suero a 30, hasta el primer trimestre de 2022.

Con más de 300.000 vacunas en las neveras, para Baleares no ha supuesto ningún inconveniente ceder esta partida. Es más, la gran mayoría fueron los sueros de AstraZeneca que desde este verano ya no se suministran en el país, y el resto son monodosis de Janssen que ahora ya apenas se utilizan.

En las Islas todavía hay 189.513 personas dentro de la población diana, de más de 12 años, que no se han puesto al menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19, pero es por voluntad propia porque en la comunidad hay reservas suficientes para todos ellos, mientras que cada semana se van pidiendo más, a medida que se necesitan.

En la actualidad, el 81,69 % de la población diana se ha puesto ya al menos una de las vacunas y el 79,41 % (821.834 personas) lleva la pauta completa.

Salut ha procedido al cierre progresivo de los vacunódromos para que la campaña regrese a los centros de salud y se mantenga sólo en Son Dureta. Además, los ambulatorios llaman, uno a uno, a quienes no se han vacunado y dependen de su centro de salud para hacer una repesca individualizada. La tarea no es sencilla, pues no consiguen contactar con el 60 % de los afectados.