Más de 30 vecinos de la calle Cotlliure se reunieron para protestar por la degeneración del parque infantil. | A. Sepúlveda

82

«Tienen relaciones sexuales delante de los niños. O se ponen a defecar y orinar junto al parque infantil. Esto se ha ido de las manos, ya no podemos más». Vecinos de la calle Cotlliure de Palma, en la barriada de Camp Redó, han salido a la calle para denunciar que drogadictos e indigentes han «tomado» el parque donde juegan sus hijos. La Policía Local ya ha puesto en marcha un dispositivo para intentar calmar los ánimos y conseguir que los marginados más violentos se alejen del parque.

«Yo soy la primera que ayudo a los mendigos. A uno de ellos, un alemán, le bajé una comida caliente porque en invierno estaba muerto de frío, pero lo que ocurre ahora no es normal», relata a Ultima Hora Jéssica, una de las afectadas.

De lejos

La situación viene de atrás. El parque infantil está situado en la esquina con la calle San José de la Montaña, muy cerca de las viviendas de ‘Corea’. Alejandro, uno de los usuarios, cuenta que hace dos años la situación comenzó a degenerar: «Al principio venían grupos de marginados y algunos alcohólicos. También drogadictos, pero no se metían con nadie y luego se iban. Desde 2019 todo ha cambiado y ahora ya es insoportable».

Para Juan, otro de los afectados, lo que ocurre es «surrealista». «No es normal que los niños estén jugando en un parque infantil y a pocos metros haya señores y señoras bebiendo botellas, vomitando o haciendo sus necesidades allí mismo, sin importarles nada».

PALMA.

Las llamadas a la Policía Local y a la Policía Nacional son continuas, casi diarias. Pero los agentes tienen poco margen de maniobra salvo que los drogadictos cometan algún delito. «Muchas veces nos comentan que hay jeringuillas o botellas rotas junto a los columpios o los juegos, pero es difícil expulsarlos del lugar sin un motivo y sin poder confirmar que han sido ellos los que han provocado los actos vandálicos», explica una fuente policial. De hecho, el día que los vecinos salieron a la calle, patrullas del cuartel de San Fernando acudieron a interesarse por la protesta. Las madres se muestran preocupadas por lo que pueden ver los menores: «El otro día, a las once de la mañana, en pleno mes de septiembre, había un hombre y una mujer manteniendo relaciones sexuales en un banco, a unos metros del parque, donde jugaban los niños. Es algo totalmente alucinante».

Miedo

Con todo, los residentes tienen miedo a llamarles la atención, porque algunos marginados son violentos. «Hay un individuo de color, de casi dos metros, que da miedo. No está bien de la cabeza», cuenta otra de las vecinas. No hace mucho, una señora magrebí que estaba con un bebé fue hostigada por uno de los drogadictos, que además profirió contra ella insultos racistas. Jéssica, que fue testigo del episodio, acudió en su auxilio.

Los vecinos creen que el motivo por el cual se concentran tantos marginados en ese parque infantil es porque les viene de camino a un centro de ayuda a ‘sin techo’, ubicado un poco más arriba. «No tenemos nada en contra de los mendigos, que eso quede muy claro, pero cuando se trata de personas que tienen sexo y defecan delante de nuestros hijos la policía debería hacer algo. No nos vale que digan que no tienen suficientes patrullas para vigilar cada día el parque», apunta Antonia, que ha dejado de frecuentar ese espacio público infantil por miedo.

Entre los coches

Los toxicómanos, a diario, fuman «porros» en los bancos del parque y la mayoría bebe litronas: «Y como después les entran ganas de hacer sus necesidades, cruzan la acera, se meten entre dos coches a la vista de todo el mundo, y orinan o defecan. Como si fuera un baño público», cuenta otro testigo que los ha grabado desde la ventana de su casa en distintas ocasiones.