George Lombardi en una habitación del Hotel Spa Carrossa. | Antoni Pol

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George Lombardi rechaza concretar dónde y cuando nació, pero admite que lo hizo «entre 1950 y 1960» y que creció en Roma. Es inversor inmobiliario y colaboró como asesor de Trump en su primera campaña como aspirante a la presidencia de los Estados unidos. Lombardi nos recibe en el Hotel Spa Carrossa, en Artà. «A los 21 años dejé Roma con un billete de ida a los Estados Unidos. En Italia había las Brigadas Rojas [comunistas]», explica cuando le pedimos que se presente.

Entonces, ¿emigró a América por razones económicas?

—No. Mi padre tenía dinero, pero yo no lo quería. Marché a América con una maleta y 50 dólares en el bolsillo. Recorrí varios estados durante nueve años y me casé. Ahora tengo una casa en Nueva York y otra en Florida.

Vulgarmente se dice que Trump está loco. A veces lo parecía.

—En inglés tenemos una expresión: «crazy like a fox», que sería algo así como «loco como un zorro». Ciertamente, la gente creía que buena parte de lo que decía Trump era espontáneo, pero en realidad estaba calculado y premeditado.

También tiene amistad con Marine Le Pen.

—Sí, hace veinte años que somos amigos. Y remarco que con ella y no con su padre. Le ayudé en las últimas elecciones. Aun recuerdo que su padre intervino en la televisión, tres semanas antes de los comicios. Le dije que estaba loca, y perdió el 10 por ciento de los votos por esta aparición en televisión. «Tenías que haberlo encerrado en el baño», le dije.

Le Pen y Trump son extrema derecha y una amenaza para la democracia.

—Al contrario. Tanto los EE.UU. como Europa van hacia una dictadura comunista, como Cuba, Venezuela o China. Si seguimos en esta dirección nuestros hijos no tendrán libertad. Ya ahora hay menos libertad que hace 20 años.

¿Dónde hay menos libertad?

—Por ejemplo, en los medios de comunicación, donde ya no hay libertad de expresión: se censuran algunos mensajes. O en la economía, que crea esclavos. En Italia hay miles de padres de familia con dos hijos que trabajan por 1.200 euros al mes. Me vienen ganas de llorar.

Pero Italia forma parte de la UE y su régimen económico es liberal, no comunista.

—Pero las leyes no te permiten trabajar libremente. En América hay menos leyes y, por ejemplo, es más fácil abrir un restaurante.

Insisto, ¿por qué deberíamos temer al comunismo en Europa si el Muro cayó hace 30 años?

—Y haremos lo mismo con China. China está a punto del colapso económico. Esto de que ha comprado la deuda de EE.UU. es una mentira. Para comprar cereales o pollo, por ejemplo, deben hacerlo con una moneda fuerte: euros o dólares. Pues bien, hace poco el director del Banco Central de China dijo que incrementarían sus reservas de euros y dólares de 900 billones a un trillón. Yo no me lo creo, pero démoslo por cierto. Aun así, la deuda de los Estados Unidos es actualmente de 36 trillones. Los chinos solo tienen, y como máximo, un trillón. Haga números.

Pues la prensa americana y europea llevan años presentando a China como una potencia emergente que nos superará en PIB.

—Es propaganda, la misma que con Lenin o Mao Tse Tung.

No compare al ‘New York Times’ con Mao Tse Tung.

—Sí. Tienen infiltrados en los medios. Por ejemplo: la esposa de Ted Turner, propietario de la CNN, es Jane Fonda, que en la guerra de Vietnam se llamaba ‘Hanoi Jane’. Cogió a sus amigos comunistas y los metió en la CNN. Y otra: ¿quién es la segunda esposa del magnate de la comunicación Rupert Murdoch? Es china. Yo la conocí. Resultó que era una espía. Le podría poner más ejemplos. Todo el mundo sabe que hay una conspiración para establecer el comunismo. Ya se lo decía: es una guerra.

Entonces, ¿cuanto tiempo le queda a la hegemonía de EEUU y Europa?

—200 años. A partir de ahora todo irá muy bien. La gente lo está empezando a ver. Cuando Obama, la gente vivía bien pero no veía las amenazas comunista y fundamentalista. Luego Trump puso la embajada en Jerusalén para apoyar a los cristianos, y ahora los cristianos están siendo atacados, en EE.UU y en Europa. Ahora sí pueden abrir los ojos. Las victorias del PP en España, o de los conservadores en Polonia o el Reino Unido, también ayudan a ello. El conservadurismo ya no es el de antes, sino que ahora abre los ojos.

George Lombardi junto a Donald y Melania Trump.

Asesor de Trump en su primera campaña

George ‘Guido’ Lombardi explica que conoció a Donald Trump mucho antes de que optara a la presidencia de los EE.UU. «Nunca hicimos negocios, solo amistad. De vez en cuando hablábamos y a ninguno de los dos nos gustaban los chinos», explica. Posteriormente colaboró con él como asesor en su primera campaña electoral a la presidencia de EE.UU., pero solo durante dos semanas.