La posidonia trata de combatir los peligros que amenazan su supervivencia, y con ella, la salud de nuestro mar. | Ana Zambrana

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La gran floración de las praderas de Posidonia Oceánica en Mallorca ha sido este año muy inusual, según han descrito las personas que trabajan de cerca con el medio marino balear. Una de las hipótesis que se contemplan es que el estrés térmico, provocado por el incremento de la temperatura del agua como consecuencia del calentamiento global y el cambio climático, ha generado una reacción en cadena en estas plantas marinas que dan vida a nuestras aguas, aseguran la supervivencia de todas las especies que las habitan y permiten que nuestras costas luzcan cristalinas.

«Es su forma de contrarestar las adversidades. La posidonia intenta sobrevivir», afirma Xesca Reynés, bióloga marina de Arrels Marines. Esta entidad, que persigue proteger y garantizar el futuro de la posidonia, ha experimentado de primera mano la proliferación de plántulas en prácticamente todas las áreas que rodean la Isla.

«La posidonia es una especie muy amenazada y está en retroceso. Por eso es tan importante esta floración», destaca la experta. «La planta se reproduce de dos formas, la asexual es la más común aunque a veces se da una reproducción sexual, como el común de las especies que se enraizan sobre la tierra». También sabemos que es fundamental para la vida submarina, y sus praderas albergan un número incontable de especies.

Los científicos creen que el detonante del inusual estallido de la reproducción sexual de la posidonia viene ligado a variaciones en la temperatura de su hábitat, aunque también operan otros factores como la profundidad a la que se encuentra. Sin embargo, no todo se explica con esto y por ello constituye un cierto enigma.

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«Otros años, el pasado sin ir más lejos, hemos tenido temperaturas muy altas en el mar y no se ha dado una floración de posidonia como esta» describe Reynés, quien califica el fenómeno como una noticia positiva.

«Permite una mayor variedad genética en las poblaciones de posidonia, y además las particularidades de su semilla garantizan una mayor expansión» del principal factor ecológico que garantiza el futuro y la buena salud de nuestro mar.

Y es que la semilla de posidonia tiene una particularidad que la hace muy especial, y es que por sí misma es capaz de realizar la fotosíntesis.

«Eso le permite flotar durante mucho tiempo en el mar. Incluso, si arriba a un sustrato que es malo y no puede arraigarse es capaz de sobrevivir, varar en otro lugar y así proliferar».