Marga Morcillo es la encargada de coordinar los dispositivos de ayuda. | Redacción Local

Detrás de cada rostro exhausto, de cada gota de sudor o de cada mancha de gasolina mezclada con agua salina, hay una historia que ha estado a punto de ser olvidada en el fondo del mar. Son las historias de los centenares de migrantes irregulares (929 en lo que va de año) que han entrado por las costas de Baleares desbordando los servicios de asistencia y llegando, algunos de ellos, a ser almacenados como si fuesen mercancías en el garaje de una comisaría de la Policía Nacional.

Pero ¿cómo funcionan los dispositivos de atención a los recién llegados? ¿Qué encuentran ante sí los profesionales de atención al migrante? Y, en último lugar, ¿qué pasa con ellos, una vez son trasladados a la Península? En este reportaje se intenta arrojar algo de luz sobre las incógnitas que planean sobre el recorrido de los expatriados.

Margarita Morcillo, referente del dispositivo de ayuda a inmigrantes de la Creu Roja, sabe lo que es mirar cara a cara a la parte más indefensa de la sociedad. Su labor consiste en coordinar el operativo de atención humanitaria en el puerto una vez que han llegado las pateras. Ella también supervisa la labor de los 30 voluntarios activos que, según su disponibilidad, prestan apoyo humanitario a los recién llegados. El número del equipo varía según el caso, pero el mínimo es de seis.

El número mínimo de integrantes de un equipo de asistencia a inmigrantes es de seis personas.

«Una vez que llegamos al punto de intervención -relata Morcillo- se montan dos módulos de atención: el módulo sanitario y el módulo humanitario. Cuando llegan se les hace una breve charla de acogida y les explicamos en qué consiste el proceso de atención y las medidas de prevención del COVID-19 que deben seguir. Además, un mediador y un sanitario hacen una primera valoración del grupo para identificar los perfiles más vulnerables, que son atendidos de inmediato. Primero van los heridos, los menores, las mujeres y las personas con diversidad funcional. Este control se realiza antes de pasar por los módulos. En el módulo sanitario se hace una valoración inicial en la que se toma la temperatura y las constantes vitales y se revisa si tienen alguna patología crónica. Es frecuente encontrar también muchas quemaduras, no solo por el sol sino también por la mezcla que hace el combustible con el agua salina. Muchos llegan con quemaduras importantes».

En segundo lugar, Morcillo explica que «en el módulo humanitario se les distribuye material como ropa, por si llegan mojados. Normalmente estas personas llegan empapadas; se les da un kit de higiene, otro de alimentación en el que hay galletas, zumo, barritas energéticas y agua, y una manta. También se les entrega un pequeño cuestionario para saber si alguno tiene un perfil vulnerable, como un solicitante de protección internacional, o si tenemos la sospecha de que es víctima de trata… También identificamos a los menores acompañados y a los menores no acompañados. La atención a los perfiles vulnerables es mayor, y dura más que el estandard».

Libertad

Mallorca es, en el caso de las pateras que llegan de Argelia, un punto intermedio de la ruta. Aquí permanecen un máximo de 72 horas hasta que son trasladados en barco a Valencia o Barcelona. Allí, y una vez que los migrantes son puestos en libertad, las fuentes conocedoras de la gestión de flujos señalan que «la mayoría disponen de información de las líneas de autobuses y otros medios de transporte que unen España con Francia, y saben cómo funcionan los protocolos de actuación de los organismos que gestionan su estancia aquí».

Las mismas fuentes apuntan que «no hay datos concretos, pero del 99 % de las personas que dejan Mallorca, un 60 % consigue traspasar la frontera y llegar a Francia. Al otro 40 % se le pierde la pista. Los que llegan a Francia se quedan allí o se desplazan a países centroeuropeos donde tienen amigos o familiares que les facilitan una ocupación, sobre todo en la agricultura o en la construcción, de manera irregular».

Irregular es, en definitiva, su llegada e irregulares son sus primeros años en Europa con vistas a un futuro digno en el que se puedan sentir uno más en un país que no es el suyo.