La consellera Patricia Gómez. | Europa Press - Isaac Buj

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La consellera de Salud y Consumo, Patricia Gómez, no es partidaria de «fomentar la salud pública desde el miedo», pero ante aquellos que rehúsan de ponerse la vacuna de la COVID-19 lanza una reflexión: «No vacunarse ahora puede suponer verse en una UCI intubado bocabajo». En plena campaña de vacunación en Baleares y después de que este viernes se abriera el cupo de citas para los menores de 12 a 15 años, la consellera se ha marcado, junto con su departamento, un objetivo: sobrepasar el 70% de la población vacunada con pauta completa.

«No nos conformamos con el 70%, queremos incrementarlo al máximo y lo más rápido posible», ha remarcado la consellera en una entrevista concedida a Europa Press para analizar la situación de la pandemia en Baleares y el balance de estos dos años de legislatura.

Actualmente, las Islas cuentan con casi el 70% de la población diana con una dosis de la vacuna de la COVID y el 56% con pauta completa. Unas cifras que desde Salud quieren incrementar a través de diferentes estrategias, como la vacunación a los menores y jóvenes de cara al comienzo del curso escolar.

Otro de los aspectos en los que Salud está trabajando es conseguir que aquellas personas que no quieren vacunarse, lo hagan. «Muchos dicen 'ya me vacunaré en septiembre', pero eso puede suponer verse en una UCI», ha subrayado Gómez.

Es más, la consellera de Salud ha lanzado un mensaje para quienes se niegan a inocularse. Para Gómez, «vacunarse es un acto de solidaridad, no sólo de protección personal». Por eso, ha recordado la posibilidad de transmisión de la enfermedad y de sufrirla con mayor gravedad si uno no está vacunado.

Asimismo, ha reconocido «cierta inquietud» ante los profesionales sanitarios, de residencias de mayores o centros de día que no han querido vacunarse porque «contagiar a una persona mayor, aunque esté vacunado, puede tener consecuencias graves».
Gómez ha rehuido «siempre de fomentar el miedo», pero ha insistido en las imágenes «que hemos visto todos» en las UCI de los hospitales para preguntarse: «Si tenemos la solución, que es la vacuna, ¿por qué no ponérsela?».

A pesar del ritmo de vacunación en Baleares, el Govern ha tomado medidas restrictivas esta semana por el aumento de casos de coronavirus en las últimas semanas. El lunes, durante la Mesa de Diálogo Social, se aprobó la reducción de aforos en acontecimientos deportivos y culturales, el adelanto a la 01.00 horas del cierre de la restauración y la limitación de reuniones sociales entre las 01.00 y las 06.00 horas. Esta última ha recibido el visto bueno del Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB).

La consellera ha admitido que el futuro inmediato de la gestión de la pandemia pasa por la combinación de la vacunación y las medidas dirigidas a evitar situaciones de riesgo como las aglomeraciones de personas a consecuencia del turismo de excesos y los botellones.
«Es imprescindible este tipo de medidas, pero esperamos salir de esta ola sin tener que tomar otras más restrictivas», ha asegurado, a la vez que ha renegado de la posibilidad de pedir un toque de queda en Baleares o limitar la movilidad de municipios en base a la incidencia acumulada: «Es muy difícil hacerlo en una isla donde la gente cuenta con segundas residencias. Son medidas de difícil control y que confunden a la población».

En general, según palabras de la consellera de Salud, la sociedad balear ha demostrado «mucho compromiso» con la pandemia. Sin embargo, ha ahondado en la obligatoriedad de la mascarilla en exteriores: «Se tiene que llevar prácticamente siempre y, cuando no se tiene que hacer, es muy evidente».

Gómez ha abundado en la norma estatal, sobre la que las comunidades no pueden legislar en ningún aspecto. Por ese motivo, ha aclarado que Baleares no se ha planteado la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores en todos los supuestos. «Simplemente hemos debatido cómo comunicarlo de una forma más tajante porque la mayor transmisión del virus es por vía aérea», ha dicho.

Según datos del Ministerio de Sanidad, la incidencia acumulada en las Islas se situaba este viernes en 784,69 casos por cada 100.000 habitantes a 14 días. Gómez ha admitido que desde Salud pensaban en un posible aumento de casos de COVID-19, «pero no en esta explosión». Esta reflexión, compartida según Gómez por los expertos epidemiológicos de las Islas, se justifica por el aumento de la movilidad y las nuevas variantes de la enfermedad, como la delta, «mucho más contagiosa que la alfa pero no más letal».

De hecho, la situación de alza diario de casos positivos en las Islas, cuya situación ha descrito la consellera «como una especie de meseta de 800 casos diarios», es similar a la de otros países o comunidades autónomas.

«Esta quinta ola es un poco distinta a las anteriores, pero con ese volumen de casos acabará repercutiendo en el sistema sanitario aunque la capacidad de la sanidad balear es elevada», ha recalcado, mientras ha reconocido que la situación «se puede ir tensionando, sobre todo en Atención Primaria porque los casos son más leves».

Ante esto, ha mostrado «preocupación» por el incumplimiento de las cuarentenas o aislamientos. De ahí que defienda la gestión del 'macrobrote' vinculado a viajes de estudiantes de Mallorca, que acabó con más de 4.000 contagiados en toda España.

Precisamente, esta semana, un juzgado de Palma ha citado a declarar a la directora general de Salud Pública, Maria Antònia Font, por un presunto delito de prevaricación y detención ilegal en relación al aislamiento de estudiantes.

Gómez ha defendido la labor realizada desde el Govern porque «se tomaron las decisiones en base a las normas jurídicas y con la finalidad única de proteger a la población». Como consecuencia de esta actuación, la consellera de Salud no quiere que «esta presión lleve a una atención defensiva, en la que se dejen pasar situaciones de riesgo».