Entrada de Urgencias del hospital Son Llàtzer. | miquel a. cañellas

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Si el viernes en los hospitales de Balears había 140 pacientes ingresados por COVID-19 –de los que 110 estaban en planta y 30 en Urgencias–, este lunes eran 180, un 28,6 % más. De éstos, 31 permanecen en una unidad de críticos.

Los contagios llevan tres días frenándose en las Islas desde que el viernes alcanzaran el pico más alto de la pandemia. Ayer se notificaron 493 positivos nuevos, sin embargo todavía no se traslada a la incidencia acumulada que estaba ya en 591,4 casos por 100.000 habitantes a 14 días.

Por otra parte, Salut ha notificado una nueva defunción. En este mes de julio ha fallecido una mujer de más de 80 años y un hombre de la franja de los 70.

Cabe recordar que el virus está afectando a la población más joven que tiene una mayor movilidad y está en vías de vacunación. Sin embargo, muchos de estos contagios que en su mayoría son leves o asintomáticos, se propagan entre mayores que o no se han vacunado o no han completado la pauta. También es verdad que para alcanzar la totalidad de la protección deben pasar entre 15 días y tres semanas después de la segunda dosis. Estos factores explican que se incremente la presión hospitalaria que, si bien crece, es menor que en olas anteriores cuando se ha tenido la misma incidencia.

Esta actividad repercute en el estado de ánimo de los sanitarios, de hecho, los Técnicos en Cuidados de Enfer- mería de la UVI de Quirón Palma Planas denunciaron ayer su estado de agotamiento y burnout en los trabajadores.

Mientras tanto, avanza la campaña de vacunación en Balears, donde el 53,2 % de la población diana se ha puesto ya las dos dosis de la vacuna, esto son, 550.849 personas. Por otra parte el 66,8 % ya lleva al menos la primera pauta. El Govern confía en que dentro de un mes se llegue a la conocida como inmunidad de rebaño, cuando el 70 % de la población estará vacunada.