Salida hacia la península de los estudiantes confinados en el hotel puente. | M. À. Cañellas

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4.000 estudiantes preparados para divertirse tras año y medio de pandemia, restricciones y exámenes, y Mallorca dispuesta a recibirlos con los brazos abiertos. ¿Sólo 4.000 alumnos? Peccata minuta en comparación con los 15.000 que visitaban normalmente la Isla, antes de que el coronavirus llegara a nuestras vidas.

Los tradicionales viajes de estudios se celebraban hasta hace escasos diez días como la vuelta a la normalidad y a una temporada turística que reactivara la maltrecha economía balear. No sabíamos que el peligro, en forma de macrobrote, estaba dispuesto a amargarnos la fiesta. Y el epicentro del problema fue la 'isla de la calma'.

Los estudiantes se relacionaron entre ellos, participaron en eventos multitudinarios, organizaron fiestas prohibidas... y sucedió lo que todos temían, pero nadie se atrevía a nombrar: un megabrote supracomunitario. Pero tampoco hay que criminalizarlos. Son jóvenes y vinieron a la Isla con un paquete promocional que prometía seguridad sanitaria.

Los daños colaterales del megabrote en Mallorca
Un concierto y fiestas sin control provocaron el megabrote con más de 500 contagiados.

Ahora toca recoger las enseñanzas que este macrobrote ha dejado en Baleares y apuntar las consecuencias y los daños colaterales de este huracán en forma de fiesta, desenfreno, juventud y medidas no lo suficientemente restrictivas, o que no han terminado de funcionar como debieran.

Escalada de contagios a nivel internacional

Las cifras del macrobrote en Mallorca son demoledoras: más de 1.800 contagios confirmados en todo el país, 6.000 personas en cuarentena en trece comunidades (Madrid, Valencia, Murcia, Andalucía, País Vasco, Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Aragón, Baleares, Cataluña, Extremadura y Asturias) e incluso 20 positivos fuera de nuestras fronteras: una veintena de estudiantes del centro Kirchberg de la Escuela Europea de Luxemburgo dieron positivo tras pasar nueve días de vacaciones en Alcúdia.

Víctimas inesperadas de un viaje que no ha funcionado como debiera. Matrículas universitarias retrasadas, estudiantes que se han visto obligados a faltar a la convocatoria extraordinaria de la EBAU de julio, vacaciones suspendidas, confinamientos obligatorios... Ver para creer.

La juerga acaba con la juerga

Una de las víctimas del macrobrote de coronavirus ocasionados por los viajes de estudios es el ocio nocturno y la restauración. El acuerdo de medidas sanitarias, que debía haberse revisado esta semana, se ha paralizado 9 días más. La desescalada se ha frenado hasta el 11 de julio. Así, las medidas se mantienen como hasta ahora:

  • Ocio nocturno
    Se permite la actividad de los establecimientos que ejerzan las actividades propias de café-concierto y bar de copas, conforme a la normativa aplicable al sector de la restauración. Por lo tanto, el consumo de bebidas y alimentos, tanto en exterior como interior, se realizará sentados en mesa, con 6 personas por mesa en interior y 10 en exterior. Los clientes harán uso obligatorio de la mascarilla cuando no se esté consumiendo. El horario de cierre será como máximo hasta las 02.00 h, siempre y cuando lo permita la licencia de actividad del establecimiento. No se permite el baile en espacios interiores ni exteriores. Queda suspendida la actividad de los establecimientos que ejerzan actividades propias de discoteca, sala de fiesta y sala de baile.
  • Restauración
    Se permite abrir los espacios interiores en todas las islas hasta las 02.00 h, siempre respetando lo que marquen las respectivas ordenanzas municipales, con un aforo de hasta un 50 % de la capacidad en todas las islas. Las mesas serán de 6 personas como máximo. Se permite el uso de barras, siempre que los clientes estén sentados, consumiendo alimentos, en grupos de máximo dos personas y se respete el metro y medio de distancia entre parejas. Estas barras deberán cerrar a las 00.00 horas. En cuanto a los exteriores, se amplía hasta 12 las personas permitidas por mesa en todas las islas y se amplía el horario también hasta las 02.00 h si las ordenanzas municipales lo permiten. Se podrán ocupar todas las mesas.
Los daños colaterales del megabrote en Mallorca
La desescalada del ocio nocturno paralizada.

Mallorca, ¿destino seguro?

Uno de los grandes problemas que arrastra Mallorca tras convertirse en el epicentro del megabrote es su imagen como destino turístico seguro. El trabajo realizado por Francina Armengol, presidenta del Govern balear, y Catalina Cladera, presidenta del Consell insular, en Madrid, Alemania y Reino Unido se tambalea tras la escalada de casos.

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Ahora el Ejecutivo balear tiene que lidiar con el descontento de la sociedad balear. Para qué ha servido ser la comunidad más restrictiva durante este invierno. Esa es la pregunta que se hacen muchos ciudadanos.

Los daños colaterales del megabrote en Mallorca
La imagen de destino seguro de Baleares, dañada.

Pero también con la suspicacia de los principales mercados emisores. ¿Un destino seguro? El macrobrote se ha producido en el peor momento posible, cuando Baleares necesitaba contar con la confianza de gobiernos y turistas.

Una convivencia difícil

Todo el protagonismo del megabrote se lo llevaron los casi 200 adolescentes confinados en el hotel puente de Palma, pero allí también están aislados muchos turistas, algunos contagiados, que han tenido que soportar todo tipo de ruido y molestias.

Por no hablar de los visitantes que coincidieron en el mismo hotel que los estudiantes: «La ausencia de gel hidroalcohólico en muchas actividades en las que participábamos nosotros y también ellos, su comportamiento en zonas comunes como el comedor o la piscina, el escaso control de los monitores… Varias situaciones dejaron mucho que desear», comentaba esta semana una de las huéspedes que no quedaron conformes con la experiencia, y que no descartan elevar la problemática a la Dirección General de Consumo.

Los daños colaterales del megabrote en Mallorca
La policía detecta desórdenes causados por los estudiantes aislados en el hotel Bellver.

Tensión entre Govern, policía y jueces

La gestión del megabrote por parte del Govern ha llevado a una serie de choques entre el Ejecutivo, las fuerzas de seguridad y el poder judicial que arrancan con la decisión del confinamiento de los estudiantes.

Los episodios de tensión se centran en lo ocurrido el mismo sábado por la noche, cuando se ordena llevar a los adolescentes al hotel Palma Bellver, y culminan en la tarde del miércoles con el auto judicial que no ratificaba el confinamiento de los supuestos contactos estrechos por falta de motivación en la resolución.

La reacción posterior y las acusaciones en bloque del Govern a la juez de Contencioso 3 de poner en peligro la salud pública han añadido más leña al fuego. Sonia Vidal, la juez decana de Palma, pidió este viernes al Govern respeto y ha recordado que el confinamiento se anuló porque estaba mal justificado: «Si el Govern hubiera dado los datos, el resultado hubiera sido otro».

Los daños colaterales del megabrote en Mallorca
Sonia Vidal, jueza decana de Palma.

Un sistema sanitario tensionado

304 casos este jueves, 299 el viernes, y la incidencia disparada. El panorama en Baleares es desolador. Médicos y enfermeras colapsados y la atención primaria sufriendo una vez más el aumento de casos, pruebas diagnósticas...

El portavoz del comité autonómico de enfermedades infecciones, Javier Arranz, ha explicado que los contagios se han disparado por los brotes. Uno, con 65 casos, está asociado a un botellón de s'Arenal. También hay bastantes en Mallorca y en Menorca asociados a las fiestas de Sant Joan. Ha pedido mucha precaución y ha apuntado que «la situación no es crítica, pero que nos preocupa a todos».